siguiendo con las hipótesis


Desde los treinta años aproximadamente he concurrido a "terapia", como aquí le decimos a los tratamientos psicológicos. Si bien es cierto que jamás pude modificar ninguna conducta, sí debo reconocer que la mayor parte de las veces salí de la consulta mejor de como que había entrado, lo cual justificó, de alguna manera, la inversión en tiempo y dinero. Después de tanto tiempo uno comienza a creer que aprendió algo del tema, lo cual sabemos que es falso, porque si fuera cierto que hacer algo implica conocerlo, cualquier alcohólico estaría en condiciones de manejar una bodega, y cuando más enviciado una bodega más importante, o alguien que fue operado varias veces se convertiría en cirujano. No obstante esa certeza -y disculpa- me arriesgo con algunas hipótesis.

Mi hipótesis dice que un psicólogo es una persona preparada -o que debiera estar preparada- para ayudar a su paciente a encontrar sus propias respuestas. ¿Qué serían las propias respuestas? Aquellas que nos dejan en paz con nuestra conciencia. Creo que el problema es que demasiadas veces nos manejamos con  valores que son producto de pautas culturales,  alejados de aquellos que hemos incorporado en forma silenciosa a través de nuestra vida y que, por lo tanto, sentimos como verdaderos. Entiendo que ayudarnos en ese descubrimiento es el trabajo del psicólogo. Además no creo que un psicólogo quiera -y pueda- hacer más que eso. Tampoco es función del psicólogo estar dando consejos, por más que uno lo quisiera muchas veces, porque no hay una receta válida para todas las personas y porque es casi imposible hacer que alguien piense distinto a lo que su consciencia acepta. Además, yo no creo que ningún psicólogo -en terapias convencionales- pueda "meter" en la cabeza de alguien ideas que esa persona no quiere que entren. Es por esto que me llama la atención que algunas personas afirmen que fulanito o fulanita hicieron tal o cual cosa porque así se lo recomendó su terapeuta. Es posible que el psicólogo le haya ayudado a ordenar un poco las ideas, pero de ahí a que la consulta haya generado la decisión hay todo un abismo.

En líneas generales no creo que, tratándose de personas adultas, nada que no sean las experiencias personales puedan ser responsables de cambios trascendentales. Atribuirlos a la influencia de profesionales o amigos es menospreciar el poder de las emociones, que son a mi juicio, quienes gobiernan nuestra vida.



Comentarios