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Mostrando entradas de marzo, 2014

Reposición: el premio

Como todos, recibo diariamente decenas de spams ofreciendo Viagra, títulos universitarios, agrandamiento peneano, viajes a la Polinesia, y todas esas cosas que a pocos le importan. Tomé la costumbre de eliminarlos directamente porque tengo miedo que se meta un virus en la PC, además, porque el Viagra lo consigo en la farmacia de la vuelta, porque título ya tengo, porque probé el agrandamiento y no da resultado, y porque estoy convencido que un tsunami llegará a la Polinesia, y con la suerte que tengo seguro me agarra pelotudeando en la playa. Como soy bastante obsesivo con el espacio en disco, una vez a la semana hago limpieza y borro de un saque todos los spam. El sábado pasado cambié la estrategia y decidí borrarlos individualmente. Mientras los revisaba, hubo uno que llamó mi atención; lo enviaba una tal Brigit Larson (o Larsen) y el asunto estaba en blanco. Supuse que Brigit debía ser una sueca tetona y como el mail traía adjunto me entusiasmé pensando que podía contener alguna fo...

piensa mal...

“Piensa mal y acertarás” dice una conocida cita, y seguramente es correcta muchas veces, pero en mi opinión acertar es lo de menos. Yo diría “piensa mal y arruinarás tu vida”. Acertar o no hacerlo carece de importancia frente al mal que le produce al espíritu pensar de esa manera. Los malos pensamientos nos hacen la vida miserable, porque nos convierten en miserables. Nadie dice que se debe confiar ciegamente en cualquiera, ni que se deben hacer tratos con quien se sabe es un estafador, yo digo que se puede intentar tener una mirada al menos neutra. Una cosa es ser precavido y otra muy distinta es ser desconfiado. Los celos son un paradigma de ese tipo de pensamientos y un ejemplo excepcional de lo desdichado que se puede ser pensando de mala manera. Alguien decía que “el celoso no necesita ver, le alcanza con lo que imagina”. Los celos son también una excelente forma de ejemplificar aquello de “la profecía autocumplida”. Se profetiza que se perderá al ser amado porque se enamorará de ...

al pie de la letra

Que los bloggeros nos tomamos todo al pie de la letra no es ninguna novedad. Yo también soy de los que creen todo tal cual ha sido dicho, o ha sido escrito. Para mí no hay segundas lecturas, ni metáforas, ni parábolas, ni entre líneas, ni nada; interpreto lo que me dicen al pie de la letra. Para mí lo que se lee en los blogs son hechos que le sucedieron al autor en la vida real, aunque sean situaciones inverosímiles. Es así de potente el influjo que la virtualidad ejerce sobre mi mente. Pero esto no me pasa a mí únicamente, yo soy sólo uno entre muchos, y de eso puedo dar fe. Para dar un ejemplo: cuando en una entrada mi hija escribió que yo había fallecido, comenzaron a llegar a casa mensajes de condolencias y ofrecimientos de ayuda económica. Yo mismo tuve que rechazar una corona de una florería de renombre. Mi esposa recibió decenas de proposiciones y lo notable es que no todas ellas eran indecentes. Era tanta la desesperación que pedí que me fotografíen leyendo un diario d...

recuerdos - final

Seguí a Mr. Recuerdo hasta un bar mugroso en el subsuelo de una galería comercial casi abandonada. Mientras descendíamos por unas escaleras tan anchas como sucias, pude observar unas mesas dispuestas según una rara geometría en lo que sería el pasillo principal, y unas cuantas más que se adivinaban en el interior de lo que alguna vez habrá sido el “Great Eden Palace Bar”.  El sonido ambiente estaba dominado por la voz de Julio Sosa interpretando “Cambalache” en japonés. El aire del lugar era poco menos que irrespirable, al punto que hubiese preferido que me largaran en Marte sin escafandra, como a Schwarzenegger en “El vengador del futuro”. En una mesa casi al fondo del local una pareja se miraba con tal ternura que parecía que se habían encontrado después esperarse toda una vida. El resto estaba desierto. Un anciano camarero, casi tan desprolijo como el lugar, saludó a mi guía con una reverencia tal que cualquiera hubiese dicho que había llegado el Papa. Espéreme aquí Rick tengo u...

recuerdos

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Es raro esto de citarse con un recuerdo, al menos a mí nunca me había pasado. Dicen que se teme al futuro, pero en realidad se teme a lo desconocido. Prueba de ello fue este encuentro. Un encuentro con lo que ya había sucedido y sin embargo me daba miedo, ¿por qué?, porque no sabía con qué iba a encontrarme. Justamente ahí está el problema. Hay partes de mi vida que han desaparecido completamente de los registros de mi memoria. Años completos que no sé que hice ni con quien estuve. Traté de reconstruirlos hablando con familiares y amigos pero algunos se mostraron esquivos y otros estaban tan desmemoriados como yo. Busqué fotografías, videos, recortes, cuadernos y cuanta cosa se les pueda ocurrir. Recorrí hospitales para ver si estuve internado en alguno y hasta llegué a revisar el libro de admisión de dos o tres loqueros, pero no hubo resultados. Podría aseverarse que no salí del país porque al parecer nunca me extendieron un pasaporte. Lo raro es que aquí tampoco nada figura en ningún...

pasado perfecto

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No lo podía entender, Eva nunca había dejado de llamarlo. Jamás se había retrasado siquiera un minuto. Le desesperaba la idea que algo malo le hubiese sucedido, prefería pensar que lo había dejado de querer, que se había arrepentido, o que todo había sido un lamentable error que de tan claro no necesitaba explicaciones y que por esa razón ella había elegido el silencio. Él no sabía quien era ella y ella no sabía quien era él. Así de extraño era todo entre ellos. Sus únicas certezas eran el amor y la libertad. Repasó todas las conversaciones que su frágil memoria retenía y se sorprendió lo minuciosos que pueden llegar a ser algunos recuerdos. Rumiaba cada palabra con la esperanza de descubrir algún sentido revelador. Intentaba rememorar los tonos para encontrar en ellos algo de lo cual poderse agarrar, una tabla perdida en un océano desconocido. No había nada que pudiera haber presagiado un desenlace así. Ni las circunstancias, ni las personalidades, ni las horas compartidas en la dista...

licencia para matar

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La culpa es nuestra, de los hombres. Ya está aceptado, por lo cual no es necesaria ninguna nueva alusión al tema de la culpa, responsabilidad, etc. Somos nosotros los culpables y no hace falta que se defiendan porque nadie las ataca. Aclaro esto porque las mujeres se defienden por deporte, por el gusto de mostrar las uñas. A las mujeres les gusta la pelea, es algo innato, de género. Es por eso que los ejércitos son de hombres, si hubiesen sido de mujeres el mundo hubiese vivido en guerra. Cualquier motivo es bueno para desatar la ira de una mujer, especialmente las cosas que sin importancia, pero ese no es el tema que quiero proponer, yo quiero hablar de las mujeres que se sienten con licencia para matar. Aquí hay un refrán que dice “la suerte de las feas, las lindas la desean” . Es cierto, muy cierto, lo más cierto que se ha dicho desde la invención de la rueda hasta nuestros días. ¿Por qué se dice eso? porque las mujeres bonitas terminan siendo infelices; o bien quedan solas esperand...

el tío Vernon

No quiero ser como el tío de Harry Potter -QEPD-. Una sobrina por parte de mi esposa está viviendo con nosotros por cuestiones de estudio. Los adolescentes de hoy viven más felices. A esta chica en particular se la ve muy tranquila, no sé si con ganas de estudiar, pero seguro con ganas de divertirse. Ya el primer día creó un grupo de whatsapp con sus nuevas compañeras, hizo una especie de censo de la población masculina de su curso y algunas otras cosas de corte social, pero de libros, apuntes, materias de estudios y esos menesteres educativos, nada de nada. No seré yo quien la ponga en vereda en ese sentido, gracias a Dios tiene madre, padre y además, como dije, no quiero convertirme en el tío de Harry. De más está decir que la chica no ha traído un búho, ni siquiera un perro o un hamster, ni está estudiando magia en Hogwarts, es sólo una adolescente dando sus primeros pasos en una ciudad distinta, con gente distinta, distancias distintas y con sus padres a unos sesenta kilómetros. En...