strip poker
A pesar del cariño mutuo, llegó un momento en que las cenas con mis amigos terminaron siendo aburridas; todos sabíamos todo de todos, aunque ese no era el problema, el problema real era que no había nada de todo lo que sabíamos que fuera de interés. Desde que Guillermo rompió lanzas con Julia los temas de conversación se volvieron anodinos y repetitivos. Julia había resultado ser una amante pervertida y Guillermo un memorioso obsesivo. Una regla, que debiera recordarse dice: "los caballeros no tienen memoria" ; se ve que Guillermo nunca la supo o bien la olvidó. Justamente el viernes pasado recordábamos con nostalgia las épocas en que siempre había algo que contar y las reuniones no alcanzaban para relatar todas las aventuras –en general bastante exageradas y algunas veces completamente inventadas-. Si bien nadie creía ciegamente lo que escuchaba, ese folklore de exageración y embuste resultaba por demás agradable y era esperado con alegría. La casa de Roberto no es la más gr...