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Mostrando entradas de abril, 2013

mano única (tercera parte)

Como ya había comentado, el GPS no fue de mucha ayuda en Senada. De ninguna ayuda para no andar con eufemismos. No sé si eso se debe a que las ondas satelitales se marean al llegar allí, si es que   don Garmin se ha dado por vencido ante semejante laberinto,   o si el espíritu de los árabes que conquistaron la ciudad aún sigue interfiriendo, lo único que sé es que la misma tecnología que puede ubicar un alfiler en Marte con la precisión de un nano metro, en Senada es inservible. Es de persona digna admitir cuando se ha perdido la partida y si hay algo de lo que me enorgullezco es de mi dignidad, así que apenas tuve la oportunidad aparqué mi bonito auto alquilado y me acerqué al primer ser humano que estuvo al alcance de mi angustia. Ustedes dirán que siempre hay oportunidad de aparcar; por favor no me hagan reír, en Senada no existen casi lugares para aparcar porque casi todas son calles de mano única y de un solo carril, y en los poquítisimos sitios en que un cristiano p...

mano única (segunda parte)

El arribo a Senada fue dulce, tranquilo, apacible, pero llegar al hostal fue una verdadera putada. Cualquier alcalde que no sea un auténtico sádico, debería poner una advertencia con fondo rojo y letras blancas que dijera: “ALTO”, “STOP”, “NO INGRESE CON UN VEHÍCULO”, “PELIGRO DE MUERTE”, pero obviamente este cristiano no lo ha hecho; sin conocerlo aseguro que ese hombre y todos los que le precedieron en ese cargo son unos verdaderos cabrones, crueles, malparidos, hijos de perra, etc. A los treinta segundos de adentrarme en ese laberinto ya estaba maldiciendo el momento en el que se me ocurrió rentar un hospedaje en el casco antiguo. Las calles mínimas se van angostando hasta un punto en que no es posible transitarlas ni siquiera caminando, y en las pocas zonas en las que se podría conducir con cierta comodidad, los habitantes estacionan sus motos y dejan carros de niños, paquetes, bolsas y todo lo que se les pueda ocurrir. Tampoco faltan cientos de turistas que zigzaguean, se detienen...

hoy a esta hora

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Estimados, sepan disculpar que no estoy leyendo y comentando vuestros posteos, pero con seguridad a la vuelta podré dedicarles el tiempo que se merecen.  Actualmente estamos en Barcelona, y antes hemos visitado Madrid, Córdoba, Sevilla, Granada, Alicante y Tarragona. Todos lugares interesantísimos, a cual más hermoso. Los españoles son gente amable y civilizada que saben cómo recibir a los visitantes. Está a la vista que tantos años de cultura no les han pasado en vano. Tuve el placer de conocer personalmente a Estrella y al  joven X, ambas personas cálidas y hospitalarias que no han dudado en sacrificar su tiempo para enseñarnos sus respectivas ciudades. A ambos nuestro profundo agradecimiento.  Aún nos queda pasar por el norte (País Vasco y Galicia), unos días en Portugal y para terminar Toledo, antes de regresar a Madrid y de ahí a nuestro país. Un gran saludo a todos y muchas gracias

mano única

Les aconsejo que no entren a Senada, y mucho menos si van en auto. Créanme que no me ha quedado nadie con quien pelearme en ese lugar, al punto que  la gente me conoce como el loco del Citroën. He discutido con los policías asignados a la zona, con el comisario, con el delegado de la Guardia Civil y hasta con el mismo alcalde,  y en honor a  la verdad debo reconocer que con algunos he trabado una verdadera amistad después de tantos años, pero a pesar de eso  mi auto aún sigue allí.   Cuando caí en esa maldita ciudad el automóvil no era mío, pero ahora sí lo es. La historia es larga y algo confusa. El auto pertenecía a Hertz o a Avis, hace tanto que ya no recuerdo, pero por las razones que voy a exponer me vi obligado a comprarlo, euro sobre euro. Los de la agencia me dijeron que me hicieron un precio especial y hasta me dieron una tarjeta de descuento para futuros alquileres. Esos tipos son patéticos, en lugar de ayudarme con las gestiones para r...