mano única (tercera parte)
Como ya había comentado, el GPS no fue de mucha ayuda en Senada. De ninguna ayuda para no andar con eufemismos. No sé si eso se debe a que las ondas satelitales se marean al llegar allí, si es que don Garmin se ha dado por vencido ante semejante laberinto, o si el espíritu de los árabes que conquistaron la ciudad aún sigue interfiriendo, lo único que sé es que la misma tecnología que puede ubicar un alfiler en Marte con la precisión de un nano metro, en Senada es inservible. Es de persona digna admitir cuando se ha perdido la partida y si hay algo de lo que me enorgullezco es de mi dignidad, así que apenas tuve la oportunidad aparqué mi bonito auto alquilado y me acerqué al primer ser humano que estuvo al alcance de mi angustia. Ustedes dirán que siempre hay oportunidad de aparcar; por favor no me hagan reír, en Senada no existen casi lugares para aparcar porque casi todas son calles de mano única y de un solo carril, y en los poquítisimos sitios en que un cristiano p...