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Mostrando entradas de noviembre, 2013

el hombre en busca de sentido - Viktor Frankl

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"¡Pobre del que no percibiera algún sentido en su vida, ninguna meta o intencionalidad y, por lo tanto, ninguna finalidad para vivirla: ése estaba perdido" "Debemos aprender por nosotros mismo, y también enseñar a los hombres desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino que la vida espere algo de nosotros" "... En última instancia vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a las cuestiones que la existencia nos plantea, cumplir con las obligaciones que la vida nos asigna a cada uno en cada instante particular" " La busqueda por parte del hombre del sentido de su vida constituye una fuerza primaria y no una racionalización secundaria de sus impulsos instintivos. Este sentido es único y específico, en cuanto es uno mismo y uno solo quien ha de encontrarlo; únicamente así el hombre alcanza un fin que satisfaga su propia voluntad de sentido..." "... en las palabras de Nietzsc...

empatía

Hace un tiempo Francisco -mi locólogo de siempre- me explicaba que ser empático consistía en ponerse en el lugar del otro pero -y ahí viene lo difícil / imposible- con las características del otro, es decir, con las fortalezas y debilidades del otro. La empatía es a mi juicio una noble intención destinada al fracaso. Porque es imposible pensar y sentir como otro siente, aunque sea sólo un momento. No creo que haya alguien que tenga tal don, y mucho menos si ese alguien está en algo involucrado. Si existe algún grado de afectación personal la probabilidad de empatía, aunque sea de una empatía parcial, se diluye irremisiblemente. ¿Vale la pena el intento? Sí que lo vale, para quien lo intenta y para quien siente que alguien trata de comprenderlo. PD: y ya me deben tres...

elecciones y creencias, nuevamente

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Siempre se decide por el bienestar propio, nunca por los demás, aunque a veces nos engañemos creyéndolo. Se elige buscando ser feliz y conformando a la conciencia. Pero sucede que lo que nos hace felices y, sobre todo, lo que conforma a nuestra consciencia no es igual para todas las personas, de ahí las grandes diferencias entre las decisiones de uno y de otro. Yo hablo de la conciencia y ni siquiera sé que es la consciencia. En realidad quise referirme a las creencias, entendiendo como tales a aquellas cosas que uno cree que están bien, que son correctas y las que están mal. Y creo que hay una parte muy importante de esas creencias que están determinadas por factores de personalidad tales como gustos, miedos, debilidades, etc., y también tienen que ver con la crianza, con el entorno y con los mandatos familiares. Es decir que las creencias no son una tabla inmaculada y única a la cuál referirse con total seguridad. Una verdadera lástima. Por supuesto que hay creencias que tiene...

una larga siesta

La edad va exacerbando las rarezas, esa no es ninguna novedad. Hoy en día las preocupaciones engullen mi vida como nunca antes. No dan tregua, o para mejor decir no encuentro tregua. Supongo que la edad debe influir también en la reserva anímica, aunque estoy convencido que en mi caso es más que nada una cuestión de personalidad, porque hay gente bastante más mayor que vive feliz de la vida. Agradezco desde ya a quien esté pensando obsequiarme un crucero por el Nilo o una semana en París para levantarme el ánimo, pero le ruego que no malgaste su tiempo ni su dinero. No tengo ganas de nada. Es todo un tema este de la falta de ganas. Las ganas son un motor potente. También lo es la fuerza de voluntad, lo malo es que ese motor me viene fallando últimamente. Antes me gustaba ir a tomar un café con algún amigo o jugar un partido de tenis, o leer un libro, pero ahora ni siquiera eso. Todo me demanda un esfuerzo supremo y como imaginarán no estoy ni para esfuerzos moderados. Me gustaría toma...

elecciones y renuncias

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Todas las monedas tienen dos caras. Cada decisión aniquila a todas las demás opciones. Sólo se puede tomar un camino a la vez. Los caminos son excluyentes y algunos tienen un sólo sentido de circulación, como la vida que también tiene sentido único, el tiempo no vuelve atrás. No elegir es una elección, posiblemente la más fácil pero no siempre la elección más grata. Permanentemente estamos eligiendo, aunque no nos demos cuenta, aún cuando no lo hacemos.

cuando me enojo no soy yo

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“Cuando me enojo no soy yo”, decía el increíble Hulk y era aconsejable tomarlo es serio. Sin llegar a esos extremos -casi nunca-, he visto a demasiadas personas transformarse en verdaderos energúmenos/as. Y no me estoy refiriendo a alguien a quien le han matado a un ser querido, me refiero a personas que han reaccionado en forma completamente desproporcionada en relación a la causa objeto de su enojo. No puedo creer que se pueda tener almacenado semejante grado de agresividad y que el cuerpo lo resista. Dicen que “se termina de conocer al cónyuge en la audiencia de divorcio”. También me niego a creerlo. Me niego a pensar que dos personas que compartieron su proyecto vital se conviertan en enemigos por el sólo hecho que uno de ellos decidió terminar con la sociedad conyugal. Si eso es así, tengan a bien explicarme cuál es la razón por la que alguien puede desear terminar sus días junto a un monstruo execrable, o cuál es el motivo por el que una decisión civil –y legalmente aceptada- con...

crónica de un final anunciado

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Discute con su ex, al rato reprende al hijo. Siempre en voz alta, quizá sea necesario que nos enteremos. Confieso que nunca me atreví a decirle que no me interesa conocer su vida con ese grado de detalle. Suena nuevamente el teléfono y los próximos treinta minutos transcurren entre risas forzadas y charlas inconducentes. Cada vez ajusta más sus ropas y cada vez sus comentarios se hacen más superficiales. Nos ha participado que con su última conquista comparten el alquiler de una vivienda y casi nada más.  También es un miserable, pero qué otra cosa podría esperarse. Nos vamos rodeando de personas afines, una ley no escrita pero ineludible. Son nuestros propios actos los que nos van envileciendo. Parece que se entra en una espiral descendente de deterioro y que cada acción no hace más que acelerar la caída. Como si una bajeza determinara la siguiente. Otra llamada telefónica que discurre por temas sin trascendencia. Deja su escritorio y se aleja caminando con innecesaria sensualida...

siguiendo con las hipótesis

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Desde los treinta años aproximadamente he concurrido a "terapia", como aquí le decimos a los tratamientos psicológicos. Si bien es cierto que jamás pude modificar ninguna conducta, sí debo reconocer que la mayor parte de las veces salí de la consulta mejor de como que había entrado, lo cual justificó, de alguna manera, la inversión en tiempo y dinero. Después de tanto tiempo uno comienza a creer que aprendió algo del tema, lo cual sabemos que es falso, porque si fuera cierto que hacer algo implica conocerlo, cualquier alcohólico estaría en condiciones de manejar una bodega, y cuando más enviciado una bodega más importante, o alguien que fue operado varias veces se convertiría en cirujano. No obstante esa certeza -y disculpa- me arriesgo con algunas hipótesis. Mi hipótesis dice que un psicólogo es una persona preparada -o que debiera estar preparada- para ayudar a su paciente a encontrar sus propias respuestas. ¿Qué serían las propias respuestas? Aquellas que nos dejan en paz ...