cuando me enojo no soy yo
“Cuando me enojo no soy yo”, decía el increíble Hulk y era aconsejable tomarlo es serio. Sin llegar a esos extremos -casi nunca-, he visto a demasiadas personas transformarse en verdaderos energúmenos/as. Y no me estoy refiriendo a alguien a quien le han matado a un ser querido, me refiero a personas que han reaccionado en forma completamente desproporcionada en relación a la causa objeto de su enojo. No puedo creer que se pueda tener almacenado semejante grado de agresividad y que el cuerpo lo resista.Dicen que “se termina de conocer al cónyuge en la audiencia de divorcio”. También me niego a creerlo. Me niego a pensar que dos personas que compartieron su proyecto vital se conviertan en enemigos por el sólo hecho que uno de ellos decidió terminar con la sociedad conyugal. Si eso es así, tengan a bien explicarme cuál es la razón por la que alguien puede desear terminar sus días junto a un monstruo execrable, o cuál es el motivo por el que una decisión civil –y legalmente aceptada- convierte a un/a príncipe/princesa en una rata.
He visto a una persona enloquecerse porque alguien osó no comunicarle una decisión laboral que en nada lo afectaba y he leído palabras agraviantes motivadas por una interpretación retorcida y enfermiza de un suceso menor.
¿Será que todos somos locos en potencia esperando la oportunidad de liberar nuestra locura, o será que somos actores innatos, o simplemente miserables incapaces de procesar frustraciones?
¡Y no quiero comentarios! ¿Está claro?
Comentarios
Publicar un comentario