licencia para matar
La culpa es nuestra, de los hombres. Ya está aceptado, por lo cual no es necesaria ninguna nueva alusión al tema de la culpa, responsabilidad, etc. Somos nosotros los culpables y no hace falta que se defiendan porque nadie las ataca. Aclaro esto porque las mujeres se defienden por deporte, por el gusto de mostrar las uñas. A las mujeres les gusta la pelea, es algo innato, de género. Es por eso que los ejércitos son de hombres, si hubiesen sido de mujeres el mundo hubiese vivido en guerra. Cualquier motivo es bueno para desatar la ira de una mujer, especialmente las cosas que sin importancia, pero ese no es el tema que quiero proponer, yo quiero hablar de las mujeres que se sienten con licencia para matar.
Aquí hay un refrán que dice “la suerte de las feas, las lindas la desean”. Es cierto, muy cierto, lo más cierto que se ha dicho desde la invención de la rueda hasta nuestros días. ¿Por qué se dice eso? porque las mujeres bonitas terminan siendo infelices; o bien quedan solas esperando que las venga a buscar Brad, o bien se enganchan con un tipo con guita que las tiene únicamente para mostrarlas. Es que las minas que salieron lindas se ponen insufribles. Las tipas creen que pueden hacer cualquier pavada y los pelotudos las vamos a mirar con admiración. Bueno en eso no se equivocan, los pelotudos las miramos con admiración, pero eso no les sirve de nada. Ninguna mujer paga un auto con la mirada de diez millones de idiotas, ni siquiera dos kilos de pulpo.
Cualquier tipa que esté fuerte, digamos de ocho puntos para arriba, se siente con licencia para matar, hagan lo que hagan lo hacen con la suficiencia de Da Vinci disecando un cadáver –o pintando un fresco, para ser menos dramático-. La tipas se plantifican frente al cajero automático para averiguar el saldo de la cuenta, y tardan lo mismo que si estuviesen gestionando un préstamo en las Islas Caimán, y lo peor de todo es que les importa un carajo si detrás de ellas hay un centenar de personas puteándolas en arameo, las señoras se toman su tiempo, para eso tienen las tetas grandes y andan con escote.
Chicas, escúchenme con la misma atención que si les diera la fórmula de la eterna juventud o, mejor aún, el modo de hacer shopping diez días seguidos y que no se le debiten los gastos en la tarjeta: aunque sean lindas de cara y tengan las lolas de Pamela Anderson y la cola de Kim Kardashian, eso no las autoriza a tomar el mundo como si estuviese desierto, ni tampoco a aturdir a nadie con ideas sin sentido, dichas con mayor gravedad que la que usó Einstein cuando habló de la teoría de la relatividad por primera vez, ni a tardar una vida para elegir si quieren pastillas de menta o limón. Les repito NO TIENEN LICENCIA PARA MATAR, al único que se la dieron es a James Bond, y el tipo ya está jubilado.

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