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Mostrando entradas de marzo, 2013

runaway train

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Supongo que todos han sentido alguna vez la necesidad de alejarse definitivamente. Siempre imaginé hacerlo en un tren, lo cual no es original ni demasiado efectivo, porque para irse lejos lo conveniente es tomarse un avión o, mejor aún un barco. Ir de tripulante cierra perfectamente el círculo, porque en los barcos, al menos en los barcos de mi imaginación, todas son almas anónimas y solitarias, todos parias, todos descastados. Nada iguala a navegar hacia algún destino lejano para jamás ser encontrado. Pero yo elegí el tren,  tal vez porque alguna parte de mí quiere asegurarse la vuelta, o simplemente porque es lo único que tengo a  mano. Ahora estoy sentado en un vagón casi vacío,  el cuello del abrigo subido, una bufanda ceñida y las manos frías que buscan infructuosamente calor dentro de los bolsillos helados. Permanezco inmóvil en mi asiento con la mirada fija en un punto intrascendente sobre el andén nevado, mientras los pensamientos se ...

chiuso

La idea es retornar en mayo, pero "el hombre propone y Dios dispone"

discusiones mañaneras

Acabo de trenzarme en una pequeña discusión. Un comentario, en un blog del que soy asiduo lector y comentarista,  sostiene que “recordamos lo que queremos y cómo queremos” y yo no estoy de acuerdo. La autora del comentario, obviamente, tampoco está de acuerdo conmigo y así empezó todo (1). Para entrar en tema transcribo un párrafo de “El Túnel” que, si bien es lo que manifiesta un personaje no demasiado equilibrado, refleja mi pensamiento que, como ya saben, tampoco es el pensamiento de un ser equilibrado. "...Aunque ni el diablo sabe qué es lo que ha de recordar la gente, ni por qué. En realidad, siempre he pensado que no hay memoria colectiva, lo que quizá sea una forma de defensa de la especie humana. La frase "todo tiempo pasado fue mejor” no indica que antes sucedieran menos cosas malas, sino que —felizmente— la gente las echa en el olvido. Desde luego, semejante frase no tiene validez universal; yo, por ejemplo, me caracterizo por recordar preferentemente los hechos ma...

el lado oscuro del corazón

“El lado oscuro del corazón” es un film metafórico. Oliverio, el protagonista, sostenía que podría perdonarle cualquier cosa a una mujer, menos que no supiera volar, y si después de hacer el amor no lograba encontrar en la mujer lo que estaba buscando,  presionaba un botón que abría un compartimiento de la cama, y la mujer que se encontraba a su lado caía en un abismo . De la misma forma que Oliverio, este hombre dulce que escribe bajo el seudónimo de Rick, este maduro tierno y comprensivo, este porteño afable y sentimental, también tiene su lado oscuro... como todos. Aunque no lo llamaría un lado oscuro, porque es más que nada un tema de practicidad y también un tema de edad, para qué engañarnos. A mis años no podría seguir "frecuentando" a todas mis conquistas; imaginarán que si continuara con cada una de las mujeres que alguna vez tuvieron la dicha de ser mías, hoy estaría bajo tierra.  Seguro les sorprenderá, pero aún a alguien como yo le cuesta decir adiós. Al principio ...

fumar es cosa de machos

"Naufraga un crucero de lujo. Sólo dos sobrevivientes. Nadan juntos hacia una isla paradisíaca –y desierta- en el pacífico. Ella, un clon de Pamela Anderson, 20 años, sensual, sexual, dulce, tierna, hermosa. Él, un joven aristócrata, elegante, gentil, educado. Durante dos meses viven la historia romántica más maravillosa que puede imaginarse. Una mañana al despertarse Pam no encuentra a su amor durmiendo junto a ella. Sale de la choza asustada, pero se tranquiliza a verlo sentado a la orilla del mar, se le acerca, ¿te pasa algo cielo?, no me pasa nada, lo abraza tiernamente mientras dos lágrimas ruedan sobre sus aterciopeladas mejillas. Por favor decime si puedo hacer algo, te veo triste y ese sentimiento me destroza. Nada amor, estaré bien. Por favor te lo pido, decime qué puedo hacer. Pintate unos bigotes, ponete ese smoking que recogimos aquella vez, ese sombrero negro y venime a ver. Mientras vuelve sobre sus pasos, un  único pensamiento ocupa la mente de la mujer: es el amor ...

pinceladas de una relación BDSM

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“ BDSM para voyeurs ” se convirtió el posteo más visitado y más comentado en la corta historia de este blog. La mayor parte de los comentaristas, al igual que yo, somos outsiders de la práctica, o más en criollo, “no somos del palo”… la mayor parte. Lamentablemente, el aporte de los conocedores fue de tono defensivo-ofensivo, a pesar que el posteo no era agraviante, y más allá de alguna carga emocional de la que pudieran haberse liberado, dilapidaron la posibilidad de echar algo de luz sobre el tema en un ámbito para no especialistas. Por suerte hubo una excepción. Les decía que por suerte hubo una excepción, y esa excepción se llama Eli ( http://parejaasmdp.blogspot.com.ar ). El último comentario del posteo aludido fue aportado por ella, y fue tan abierto y claro que me animé a proponerle un posteo compartido con el fin de aclarar(me) algunas dudas. Ya tendrán oportunidad de conocer la amabilidad y calidez de Eli, pero como aún no la conocen, les adelanto que es una mujer adorable, qu...

un dandi

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Siempre quise ser un dandi, pero nunca "me dio el cuero”; en argento, no tenía ni la guita, ni la educación, ni la presencia, ni el intelecto y mucho menos el glamour para serlo. Ahora que soy grande ya lo entendí, pero de joven no había caso, me gasté un dineral en mejorar el aspecto; léase implantes capilares, masajes, gimnasio, y hasta llegué a ponerme unas prótesis de siliconas en los glúteos, no se rían que las mujeres le miran mucho el culo a los hombres. Incluso me pasé cientos de horas frente al espejo del baño practicando a levantar la cera izquierda como Roger Moore. También invertí –porque nunca lo tomé como un gasto sino como una inversión- para adquirir las habilidades de la gente de la high society: tomé clases de baile, idiomas, tenis, polo y otras extravagancias semejantes. De todas esas en la que mejor me iba era en el baile, no era un Fred Astaire pero me las rebuscaba bastante bien, en idiomas muy mal, cuando después de varias semanas el profesor advirtió que e...

despedidas

Mi última novia me dejó por Twitter. ¡Por Twitter!, la muy boluda se quiso hacer la tecnológica… y la tecnología no va para esas cosas. No me van a creer, pero se me sumaron catorce seguidores. Al menos se despidió, y no como Marta que me dijo que iba al baño y se escapó por la ventana de atrás, eso sí, una vez que había comido entrada, plato y postre. Me olvidaba, también dos vueltas de café ¡qué caradura! No puedo quejarme porque “el que a hierro mata a hierre muere”, y yo también hice de las mías, como esa vez que le hice creer a Julia que me había muerto. ¡Qué boludo! Si vivimos en el mismo barrio, alguna vez nos teníamos que cruzar.  U n día nos cruzamos y me puteó de arriba abajo, pero lo hizo sólo por despecho, porque un amigo me había contado que la misma noche de mi muerte se fue a encamar con Cacho. ¡Qué atorranta!, yo recién muerto y la mina garchando. Lo bueno es que me di el gusto y se lo dije en la cara. ¿Cómo te enteraste? me preguntó. ¿Les parece?, me caga el día...

hablando de obviedades

Nadie es igual a otro , verdad de Perogrullo si las hay. Pero algo tan obvio como eso, no es tan obvio, permítanme aclararlo. Por alguna razón inexplicable, o por lo menos, por alguna razón que ignoro, siempre se espera que el resto actúe como lo haría uno mismo, o mejor, como uno cree que actuaría, lo cual indica que creemos –aunque en forma inconsciente- que el otro es igual a uno, ¿por qué?, simple, porque de otra manera no habría razón para esperar que proceda igual. Salió confuso así que lo repito: esperar que otra persona actúe como lo haría uno mismo, lleva implícita la creencia que el otro es igual a uno. ¿Mejor ahora? Otro concepto implícito en esa esperanza-deseo que se nos imite en el proceder, es el de creer -de nuevo, en forma inconsciente- que nuestra forma de actuar es la correcta, o al menos, la esperable. ¿De dónde habremos sacado esa idea peregrina? ¿Quién nos ha convencido que lo que hacemos está bien, a punto tal que esperamos nos emulen? No es extraño entonces ...

el Papa es del Ciclón

“Una persona puede cambiar de nombre, de calle, de cara…pero hay una cosa que no puede cambiar… no puede cambiar de pasión.”  "El secreto de sus ojos" basada en la novela de Eduardo Sacheri 

reflexiones de un día gris

Hay momentos en los cuales lo único imprescindible es un abrazo sincero.

la última salida

Puede ser que sea la última salida, pero el suicidio nunca es una decisión apresurada, ni es una idea con la que el suicida se ha topado un segundo antes de la última elección. El suicida ha paladeado la sensación muchas veces, ha degustado el sabor de la venganza que supone sacarle a la muerte la posibilidad de elegir, ha sentido el vértigo de partir con rumbo desconocido y ha experimentado una exaltación única de libertad. Jorge sentía ahora la omnipotencia del invencible, ya nada podía dañarlo; ni el desprecio de Marta, ni el sicópata de su jefe, ni siquiera el dolor crónico que le acompañó inseparable desde aquel accidente. Por primera vez su vida estaba en sus propias manos, en realidad su propia muerte e ra lo que estaba en sus manos , lo que es casi lo mismo en las horas terminales.   S ólo le apenaba dejar a sus hijos, pero ellos sabrían entenderlo, o no, ya no podía hacer nada. En segundos sabría si realmente existe un más allá y si ese túnel es tan luminoso como lo de...

los caballeros no tienen memoria

" Los caballeros no tienen memoria ", decía enfervorizado, pero él no era un caballero, o bien era u n memorioso , porque no se contenía en describir con pelos y señales hasta los detalles más insignificantes de cada unos de sus affaires. Varias veces le hicimos notar que no era necesario transmitir con tal minuciosidad la descripción de las formas, los tamaños, los olores, los gritos, los lugares, las palabras obscenas que brotan durante el éxtasis. Qué si la lencería era negra o roja, que si los pechos eran exuberantes, que si el bello había sido rasurado o permanecía natural, que si tenía un culo "Re e f", que si los orgasmos fueron múltiples, que si habían elegido la cama o el jacuzzi, que si comenzaba a jadear desde la primer penetración,  que si quería ser atada, que si pidió ser abordada por detrás, en fin, todo lo que se les pueda ocurrir.   Siempre estuve en contra de e se tipo de exhibicionismo verbal, y mucho más en una clase de religión…

Cánepas

  Yo diría que es un mito urbano si no me lo hubiese contado Alejandro, porque él nunca mentía y además, ¿qué caso tendría mentirme a mí? Cánepas era el apellido del tipo, o algo así, porque pasaron tantos años que ya no me acuerdo bien. Parece que este Cánepas era un ganador con las mujeres, pero no un ganador así no más, era el ganador más grande de la historia –siempre hablando de historias de barrio- y eso dicho por Alejandro es mucho decir, porque Ale es un experto en el tema. Volviendo a Cánepas, como es de suponer siempre andaba con varias minas a la vez, lo cual tampoco es tan raro, lo raro es que todas sabían de las otras y, esto sí es lo más increíble, cada una sabía que puesto ocupaba, si era la oficial, si era la segunda, si era la tercera, la cuarta… una cosa de locos. Como buen mujeriego, Cánepas renovaba el harem con cierta asiduidad y para comunicar las bajas, tenía la costumbre de citar a la futura ex a un café determinado y ahí le largaba la noticia sin demasiad...