runaway train
Supongo que todos han sentido alguna vez la necesidad de alejarse definitivamente. Siempre imaginé hacerlo en un tren, lo cual no es original ni demasiado efectivo, porque para irse lejos lo conveniente es tomarse un avión o, mejor aún un barco. Ir de tripulante cierra perfectamente el círculo, porque en los barcos, al menos en los barcos de mi imaginación, todas son almas anónimas y solitarias, todos parias, todos descastados. Nada iguala a navegar hacia algún destino lejano para jamás ser encontrado. Pero yo elegí el tren, tal vez porque alguna parte de mí quiere asegurarse la vuelta, o simplemente porque es lo único que tengo a mano. Ahora estoy sentado en un vagón casi vacío, el cuello del abrigo subido, una bufanda ceñida y las manos frías que buscan infructuosamente calor dentro de los bolsillos helados. Permanezco inmóvil en mi asiento con la mirada fija en un punto intrascendente sobre el andén nevado, mientras los pensamientos se ...