una larga siesta



La edad va exacerbando las rarezas, esa no es ninguna novedad.
Hoy en día las preocupaciones engullen mi vida como nunca antes. No dan tregua, o para mejor decir no encuentro tregua. Supongo que la edad debe influir también en la reserva anímica, aunque estoy convencido que en mi caso es más que nada una cuestión de personalidad, porque hay gente bastante más mayor que vive feliz de la vida. Agradezco desde ya a quien esté pensando obsequiarme un crucero por el Nilo o una semana en París para levantarme el ánimo, pero le ruego que no malgaste su tiempo ni su dinero. No tengo ganas de nada.

Es todo un tema este de la falta de ganas. Las ganas son un motor potente. También lo es la fuerza de voluntad, lo malo es que ese motor me viene fallando últimamente. Antes me gustaba ir a tomar un café con algún amigo o jugar un partido de tenis, o leer un libro, pero ahora ni siquiera eso. Todo me demanda un esfuerzo supremo y como imaginarán no estoy ni para esfuerzos moderados.

Me gustaría tomarme una siesta, diría de unos seis meses. Me despertaría para mayo y ahí vería si vale la pena volver al ruedo. Dicen que el tiempo todo lo cura. Tal vez para mayo se hayan derretido los polos y en ese caso me habré ahorrado unos cuantos sinsabores.

No quiero parecer desagradecido pero les adelanto que el blog no me preocupa mucho. No  creo que la blogosfera se percate de mi ausencia y presumo que quienes me conocen podrán seguir adelante aún sin mi notable aporte.

Ahora tengo sueño, pero estoy seguro que mucho antes de mayo tendrán noticias mía. Tal vez dentro de un rato.


PD: deshabilité la opción de comentarios. Me deben una...

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