206-160 de blogs, de blogueros y de mí
Me gusta leer blogs.
Algunos blogueros escriben realmente muy bien (está claro que no formo parte de ese subconjunto), otros, sin tener una técnica tan depurada ni unas ideas tan novedosas, concitan el interés de muchos lectores (tampoco ese es mi caso), y hay otros que, ni una cosa ni la otra (ya sabía que en alguna categoría debía entrar).
Aunque sólo me focalizo en la lectura de blogs personales, encontré en ellos una temática amplísima y una amplísima forma de encararlos; hay blogs que se basan exclusivamente en contenidos propios, hay otros incluyen casi en forma exclusiva trabajos de terceros y otros optan por una propuesta mixta.
En cuanto a las motivaciones para escribir un blog, diría que se limitan a tres: a) catarsis / soledad / aburrimiento (en general, motivos psicológicos), b) difundir lo que se sabe y/o lo que se hace bien (con el fin de ayudar y/o ser valorado y/o conocido) y c) motivos de ego y otras patologías.
Clasifico (no digo califico) a los blogueros (entre los que me incluyo, por el simple hecho de escribir un blog), en dos categorías: los que se sienten benefactores de sus seguidores y los que se sienten agradecidos a sus lectores. Sin dudas pertenezco a la segunda categoría.
Hay autores que, independientemente de sus atributos literarios, tienen un carisma especial que logra fidelizar y comprometer a sus lectores. Muchos de ellos, además se toman el trabajo de contestar en forma meditada cada uno de los comentarios que reciben.
Atrae especialmente mi atención la escasa tolerancia al disenso de algunos autores, me sorprende especialmente la reacción de aquellos que postean de una forma moderada y madura, pero que a la hora de recibir una crítica adoptan una postura principista.
Atrae especialmente mi atención la escasa tolerancia al disenso de algunos autores, me sorprende especialmente la reacción de aquellos que postean de una forma moderada y madura, pero que a la hora de recibir una crítica adoptan una postura principista.
Me encantan los comentaristas que aportan sus conclusiones con compromiso, sinceridad y coherencia, no tanto los que utilizan el comentario exclusivamente como forma de promocionarse.
No creo que exista la obligación que un comentario sea inteligente u original, sí que venga al caso y que sea respetuoso.
Muchas veces estoy tentado a criticar algo que estoy leyendo, pero en ese mismo momento me pregunto qué autoridad o conocimiento tengo para formalizar esa crítica. Ante la respuesta incuestionable, opto por seguir leyendo. Para poner un ejemplo: leí un blog en el cual la autora ofrecía beneficiar a sus seguidores con un premio a elección. No me extrañó que la elección no fuera libre, lo que sí me sorprendió fue que, la posibilidad de entrevistarla, integraba la terna de premios ofrecidos. Jamás se me hubiera ocurrido pensar que entrevistarme pudiera considerarse un premio. Creo que primero me hubiese preguntado ¿qué tengo de especial para que alguien se vea beneficiado por hablar conmigo? Después caí en cuenta que seguramente una entrevista con ella sería enriquecedora y por esa razón ahorré mi comentario, no obstante opté por abstenerme de participar en el concurso (1) . Tal vez sea un desagradecido porque a esa autora debo reconocerle, entre otras cosas, haberme inspirado el tema de hoy.
Para terminar, y hablando de este blog en particular, han recibido más visitas y comentarios las entradas que más desconforme me habían dejado, que las que creí con más sustancia y consistencia. Está visto que mi forma de valoración no es conincidente con la de la mayoría. Es de necio no rendirse ante la evidencia y es de sensato aceptar que los blogs que reciben muchas visitas y comentarios ofrecen contenidos más interesantes y atractivos que los que reciben menos, me guste o no.
Para terminar, y hablando de este blog en particular, han recibido más visitas y comentarios las entradas que más desconforme me habían dejado, que las que creí con más sustancia y consistencia. Está visto que mi forma de valoración no es conincidente con la de la mayoría. Es de necio no rendirse ante la evidencia y es de sensato aceptar que los blogs que reciben muchas visitas y comentarios ofrecen contenidos más interesantes y atractivos que los que reciben menos, me guste o no.
(1) accedería al premio aquel que resultara ganador de un concurso que la autora organizó a tal fin.

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