229-137 mi vida no es una mierda, compré un BlackBerry
Antes que nada, aclaro que las características aquí descriptas son aplicables tanto a mujeres como a hombres y además a todas las personas, comenzando por mí.
a) Hay quienes ocultan (ocultamos) lo que no va bien, quizá con la convicción que cuanto menos gente se entere, menos graves serán las cosas o quizá, con el convencimiento que transparentar los errores/fracasos es una muestra de debilidad.
b) Hay quienes niegan (negamos) los fracasos; supongo que es porque sienten (sentimos) que se vuelven reales solamente si se asumen.
c) Hay quienes (y en ésta no me anoto) muestran orgullo de sus errores/fracasos y los enarbolan como éxitos. Este caso es muy típico de la mujer (*) separada; muy escuchadas son las expresiones "estoy felizmente separada", "hago lo que quiero con mi tiempo", "no tengo que lavarle los calzones a nadie", etc. Todo eso posiblemente sea estrictamente cierto, pero si completaran la lista seguramente incluirían: "extraño la charla antes de dormir, la ilusión de envejecer junto a mi amor, el consejo antes de una decisión, el compartir mis angustias con alguien que sabe comprenderme, el caminar una tarde de la mano, el almuerzo de los domingos en familia, el amar y el sentirme amada"
También es una postura muy común en aquellas/os que no han llegado a formar una pareja verdadera, ellas/os muestran orgullosas/os esa situación como si hubiese sido una elección; "Cada uno en su casa, eso es lo que le pedí, él/ella se muere por vivir conmigo, pero yo le dije que no", "así está bien, no me gusta que me controlen", "ni loca/o comparto la cama".
En esta categoría entran de lleno las/los amantes despechadas quienes necesitan propalar que son ellas/os quienes no quieren compromisos. Utilizo aquí "amante" independientemente del estado civil de la pareja; sería una/un amante toda aquella mujer/hombre que no es aceptada/o como pareja oficial. Esta situación se agrava especialmente cuando no existe compromiso formal de la otra parte con un/a tercero/a , y por lo tanto no quedan dudas sobre el origen de la situación. En esos casos los festejos esconden un oscuro "a pesar de poder elegirme no lo hace".
Ni hablar de las persona destruida por la contínua infidelidad de su pareja pero que se muestra orgullosa de su apertura mental y de lo apetecible de su compañero/a.
Ni hablar de las persona destruida por la contínua infidelidad de su pareja pero que se muestra orgullosa de su apertura mental y de lo apetecible de su compañero/a.
Claro que esto no se refiere a quienes por verdadero convencimiento viven de determinada manera y a todos aquellos que aceptan con dignidad las circunstancias de la vida.
El caso de los padres de hijos conflictivos entra de lleno en la tipología de "me enorgullezco de mis problemas". El niño es desobediente, no acata consignas, es agresivo y violento. Los padres dicen que "tiene una personalidad bien definida, que no se deja llevar de las narices y sobre todo que es muy macho"
El título del blog se inspira en una compañera de trabajo que, de acuerdo a las leyes más elementales de la vida, está cosechando su siembra, la cual, lamentablemente, resulta de similar calidad a la de la semilla plantada. Siguiendo el modelo, finge alegría por cada uno de sus fracasos y se premia con algún que otro objeto; el último, un celular.
Actúa como si dijera: "no te voy a dar el gusto de mostrarte mis miserias", tal vez porque ella sí disfrute del sufrimiento de otra persona.
Para terminar, yo me pregunto ¿a quién queremos engañar? ¿qué ganamos con hacerle creer al resto que estamos bien cuando en realidad no lo estamos? ¿Por qué, en lugar de retomar un camino más sano, redoblamos la apuesta por quién nos está haciendo mal? ¿Por qué no podemos reconocer que vivimos una situación insatisfactorioa porque no sabemos o no podemos salir de ella y no porque no queremos hacerlo?
Tal vez podamos engañar a todos, pero no a nosotros mismos todo el tiempo.
(*) También es aplicable a los hombres, pero se lo he escuchado solamente a mujeres.

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