230-136 los límites de la verdad (1)


Convengamos que "la verdad",  es un tema complejo, profundo, amplio y subjetivo. Hasta es subjetivo considerarlo subjetivo, valga la redundancia y la confusión.

"La única verdad es la realidad" dijo Aristóteles, y repitió hasta el cansancio un extinto y controvertido (*) político argentino, que para algunos es Robin Hood y para otros  el Sheriff de Nottingham.
Volvamos... como todos sabemos, la realidad es subjetiva y como la verdad es la realidad (lo dijo Aristóteles y yo le creo) , por propiedad transitiva  ambas son subjetivas.  En conclusión: "Huston, tenemos un problema".

No crean que voy a deprimirme por no poder aclarar el tema, canallas, porque esta entrada no pretende ser un tratado sobre la verdad y además, soy consciente de no contar con el conocimiento ni con el talento para hacerlo, aunque sí con el tiempo, pero eso sólo no suficiente (no quiero comenzar mintiendo justamente en este posteo). Como en todos los demás posteos, no puedo más que comprometerme a expresar mi más sincera opinión, que como ya todos saben tiene un valor bastaaaaaaaannnnnte relativo.

Se puede hablar de la verdad hablando de la mentira, que es su complemento, por lo que voy alertándolos desde ya, de los cambios de enfoque.

Una de las formas de mentir, la más común de las formas, es mentir por omisión: no decir algo que se sabe o que se piensa. En esa nos anotamos todos y "el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra".
Voy a intentar aclarar con un ejemplo: nos encontramos con amigo que lleva puesta la camisa más horrible que la industria ha producido.
Dos posible situaciones:

Situación a) "¿Te gusta la camisa que me regaló mi mamá?"
posibles respuestas:
Respuesta a.1) "hermosa" (con lo cual Satanás anota una nueva marca en nuestro registro  de pecados y Jesús comenta a San Pedro "este muchacho no aprende más")
Respuesta a.2) "espantosa" (Satanás hace como que no escucha y Jesús grita "this is my boy")
No me vengan con las respuestas intermedias, "no está mal", "no es exactamente de mi gusto", "no veo bien por la luz", "un amigo tiene una parecida", que ameritarían marcas negativas en cielo e infierno.
Aquí no hay posibilidad de mentir por omisión porque la pregunta fue formulada. Aquí hay mentira o verdad.

Situación b) El mismo amigo y la misma camisa espantosa, pero esta vez dice:  "Voy a ver a esa chica hermosa que conocí por facebook" y no dice nada más.
Uno sabe en su interior que cualquier mujer (inclusive una reclusa en una carcel de máxima seguridad con condena de por vida y que lleva recluida en total soledad por más de cinco años) rechazaría a cualquier hombre (inclusive al gran Brad) vestido con semejante disfraz.
Posibles reacciones:
Reacción b.1) "esa camisa es un desastre, la mina (mina = mujer en argentino) te va a mandar a la mierda"  (Satanás acepta la derrota y Jesús sonríe de costado con más soberbia que orgullo)
Reacción b.2) "........................" Silencio total. Ahí está la MENTIRA POR OMISIÓN. Elegimos no decir nada para no quedar mal o, en el mejor de los casos, para no herir.
¿No herir? Hipócritas!!!!!!!! la señorita (mina)  lo va a herir mucho peor cuando le cierre la puerta en la cara. (Satanás y Jesús se miran desorientados, igual que nosotros)

Más allá de la humorada (espero que haya sido gracioso) es un caso que lo que decimos o no decimos tiene influencia en lo que el otro puede hacer. Posiblemente nuestra sinceridad haga que se cambie la camisa y que le vaya mejor en su cita. Pero alguien podría preguntarse ¿es la camisa realmente un desastre o es sólo una opinión, una cuestión subjetiva? Y ahí se manifiesta claramente la subjetividad de la que veníamos hablando y que cambia radicalmente la situación.

Demasiado complicado. La sigo en la próxima.






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(*) todos los políticos argentinos son controvertidos

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