235-131 todo lo que Ud. quiere saber sobre la infidelidad
En mi país, está siendo modificado el Código Civil; dicen que para “aggiornarlo” a los tiempos que corren. Lo dicen y por lo que escuché parece cierto.
Una de las modificaciones es la de dejar de considerar a la infidelidad como causal de divorcio.
Las leyes, los códigos, etc. han surgido, creo, para normar los actos de los hombres, más que para imponer prácticas “contra natura”; quiero decir, que se adaptan (o deberían adaptarse) a las costumbres culturalmente aceptadas. Yo creo que los códigos y las leyes (salvo excepciones) van cronológicamente por detrás de las costumbres y ajustándose a ellas. Supongo que sin conocer nada de una sociedad, podría tenerse una idea de ella con solo analizar las leyes y normas que la regulan.
En los tiempos de mi juventud, la convivencia anterior al casamiento, si bien no era punible legalmente, significaba un cimbronazo familiar. Era vista como una seria transgresión a la moral y a las buenas costumbres o cosa similar. Muchos jóvenes dejaban la casa paterna con severos cuestionamientos y la decisión de esa forma de convivencia era causal de muchos disgustos y alejamientos definitivos. Hoy en día es naturalmente aceptada y en muchos casos aconsejada (soy de los que la aconsejan) y no estoy hablando de épocas remotas sino de no más de veinte años atrás.
La velocidad de los cambios es una de las características de la modernidad. Los pasos que antes tardaban siglos hoy tardan décadas y dentro de poco sólo tardarán años. Tal vez en mucho menos tiempo de lo que imaginemos, la infidelidad será aceptada con naturalidad y lo que hoy desencadenan rupturas que, en muchos casos marcan vidas, no serán más que “prácticas regulares”.
Nuestra vida puede ser venturosa o desdichada, dependiendo solamente de la norma (*) que rige durante el exiguo lapso que nos toca vivir. A mi manera de ver esa certeza es terrible.
Quizá, el acto que hoy destruye a una familia, en pocos años sea solamente una actividad más, que hasta pueda ser recomendada en aras de la salud de la pareja, como hoy se sugiere que los conyugues tengan actividades individuales para conservar la imprescindible indentidad.
Yo creo que, de la misma manera que no hemos horrorizado cuando escuchamos por primera vez que en la época de los conquistadores las personas morían por una simple apendicitis, en breve vamos a horrorizarnos que matrimonios (o parejas en general) hayan terminado por simples infidelidades.
Esto sigue…
(*) norma moral aceptada, no necesariamente norma legal vigente

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