239-127 Disculpas tardías y justificaciones confusas
Es un rasgo de carácter y no creo que pueda calificarse como bueno o como malo: no me gustan las discusiones y mucho menos cuando lo que único se pretende es imponer las ideas propias. A mi manera de ver los cambios de opinión se justifican únicamente cuando se intenta llegar a una verdad. Los otros son peleas entre egos en busca de reafirmación. Por esa razón tomé la costumbre de “cerrar el pico” cuando detecto que las discusiones se encaminan a vía muerta.
Otro tema
Me he equivocado y me sigo equivocando, no puedo evitar reconocerlo, ni siquiera puedo hacer el burdo intento de compartir responsabilidades. Es que no soy claro al expresarme. ¡Qué diferencia con los otros blogs, en las que las palabras se suceden con gracia y claridad mientras las ideas van apareciendo sin ambigüedades! Mis palabras van saliendo a los tirones, como una máquina engranada va largando su deficiente producción en forma espasmódica. Mis escritos nunca son partos naturales, siempre salen con fórceps, no son parir un niño, son parir un oso. Así pasó con el post "¿verdades absolutas o creencias personales?", que tan mal planteado estaba, que la mayor parte de los comentarios terminaron hablando de la infidelidad y no del tema específico de la entrada. Otra de las posibilidades, no sé si peor o mejor, es que resultó tan pesado el “capítulo 2”, que casi nadie se atrevió a arriesgarse con el “chapter one”. No hay excusas, en cualquier de los casos aquí está el responsable.
Por último
Hay blogs que proporcionan ficción, otros información, otros servicios, otros sexo, otros fotos. ¿Qué ofrece éste? Opiniones personales de un don nadie. ¡Felicitaciones! Muchas veces me pregunto ¿a quién le importa lo que yo piense de un determinado tema? Ok, me importa a mí y diría a algunos pocos más que, amablemente, envían su opinión honesta y comprometida. Tal vez el único ¿mérito? que puedo encontrarle es el de proponer temas que pretenden ser profundos, o al menos, sobre los cuales meditar no es tiempo perdido. Entonces, si el único mérito es proponer un tema, ¿por qué no me limito a escribir el título y basta? Cada vez que lo pienso, la idea me tienta un poco más, lo malo es que escribir permite descargarme. Alguien podría proponerme ¿y si te comprás una bolsa de arena para pegarle, así te descargás a gusto y nos ahorrás la lectura? Tampoco hay que ser tan sincero ¿no?

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