Fanáticos (2) - la pasión y la razón
Esta entrada nada tiene que ver con las elecciones políticas, tomé el ejemplo porque es muy gráfico y es un tema en el cual las pasiones se exacerban y por lo tanto son más visibles, pero el comportamiento descripto es aplicable a todas las elecciones de la vida.Aclaro además que no me refiero tampoco a las elecciones técnicas en las cuales hay certezas objetivas y muchas veces indiscutibles.
A Juan le gusta el color azul y a Pedro el color verde.
Son gustos y “sobre gustos no hay nada escrito”.
Cuando de ciertos gustos se trata, no hay una forma racional de discrepar, porque se entiende que no hay razones que puedan fundamentar la elección; se trata de elecciones, llamémosle irracionales.
A Juan le gusta el capitalismo y a Pedro el socialismo.
Se acabó la apertura mental, porque el capitalismo tiene A, B, C y D defectos y el socialismo tiene E, F, G y H virtudes o viceversa.
Dirán que ya no se trata de gustos inocentes, si no de posturas racionales, y concepciones fundamentales y yo elijo tal postura porque es la más honesta y la única que propende al bien común, et., etc. etc. ¡MENTIRA! “RACIONALES LAS PELOTAS”.
Señoras y Señores: NO HAY ELECCIONES RACIONALES.
En la pelea interna entre la razón y la pasión siempre gana la pasión.
Después encontraremos fundamentos que “justifican” nuestra elección, pero después, mucho después. Primero está la aceptación o el rechazo definitivo y luego comenzamos a pensar por qué. Y cuando no podemos justificar por qué elegimos, fundamentaremos el por qué rechazamos, y para ello, lamentablemente, recurriremos a las descalificaciones. Como realmente no estamos seguros de las elecciones, tratamos de sustentarlas contra viento y marea. Si estuviésemos seguros no haría falta convencer a nadie que tenemos razón.
La política es un ejemplo clásico. Ningún partido acapara todo lo bueno, ni todo lo malo. Entonces los elegimos de acuerdo a ciertas afinidades esenciales (de la esencia) y muchas veces sin conocer en lo más mínimo cuál es su plataforma. Aclaro, por si hiciera falta, que no me estoy refiriendo a las elecciones de quienes son favorecidos por determinadas políticas, me refiero a elecciones de personas probas y desinteresadas.
Pero esta forma de elegir/optar la aplicamos minuto a minuto a todo: a los amigos, a las parejas, a la forma de comer, a la forma de vestir, a la forma de vivir. Pensamos que elegimos racionalmente y nada menos cierto.

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