Una historia en el reino de los leones herbívoros
Resulta necesario brindar algunas pinceladas acerca de la conformación del área dónde se desarrolla la historia.
La franja etaria más nutrida es la que conformamos los mayores de 50 con unos ocho integrantes, hay cuatro entre treinta y cuarenta y aproximadamente siete dentro de la categoría sub cuarenta. Casi todos con situación sentimental estable y todos con orientación sexual definida (o al menos así lo parece). El “casi” lo representa una señorita que está transitando “la edad de merecer” y que demuestra no estar conforme con los merecimientos que se va procurando con notable frecuencia; el grupo de los libres (sin pareja) parece disfrutar plenamente del celibato, por lo cual se pueden considerar también dentro de la población emocionalmente equilibrada.
Todos los mayores estamos casados, tenemos hijos grandes y estamos transitando un período de razonable tranquilidad, sólo alterada por los cimbronazos políticos, que de tan comunes pasan ya casi inadvertidos.
Los de edad intermedia están en el proceso de crianza de sus hijos, los que no los tienen embarcados en menesteres igualmente absorventes y los más jóvenes inmersos en la vorágine propia de la edad.
La convivencia del sector es llevadera y por momentos divertida. Podríamos decir que somos un grupo homogéneo en su heterogeneidad. No somos todos amigos, pero tampoco hay enemigos. Los años de convivencia laboral excentos de avances e insinuacionmes, permiten asegurar que nadie mira a nadie con segundas intenciones.
Ese ambiente pacífico, casi bucólico, se vio conmovido por la nueva incorporación.
El detonante:
Por una cuestión de reacomodamiento interno a nivel empresa, recaló en el área una joven de dudosas cualidades técnicas pero de inobjetables condiciones físicas.
Los hechos:
El grupo de mujeres acusó la llegada sin entusiasmo alguno (para decirlo suavemente).
La primera en mostrar las garras fue la joven merecedora e insatisfecha al ver amenazado su título de “mujer fatal”, pergamino carente de valor en un territorio de leones herbívoros, pero aparentemente valioso en el terreno de la afirmación personal y la competencia de género. También presentó credenciales de contrincante, una generalmente tranquila señorita, cuyos intereses románticos y/o sexuales se desarrollan en otros terrenos y que en el ámbito laboral adopta una postura autista. Por último, una señora recientemente casada y separada de su marido únicamente por una mampara baja, inesperadamente se declaró también en pie de guerra.
Nobleza obliga a admitir que hasta el momento las hostilidades no han sobrepasado de algún comentario irónico y alguna crítica embozada, aunque pueden comenzar a percibirse las primeras alianzas estratégicas, siempre difíciles entre el sexo débil, pero esta vez alentadas por el enemigo común. La guerra no ha comenzado, pero los aprestos auguran peleas encarnizadas.
Una aclaración:La carencia de testimonios respecto de los comentarios del team masculino sobre la controvertida joven, ha sido omitida en forma intenciona, dado que no escapa a la chabacanería esperable y conocida.
Una conclusión:
Los seres humanos somos de por sí contradictorios, impredecibles y muchas veces luchamos batallas innecesarias, pero afanarse por reinar sobre tierra yerma, resulta en sí mismo un despropósito.

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