El enmascarado no se rinde




Siento la imperiosa necesidad de aclarar lo obvio: es este un blog temático o, más correctamente, monotemático. A poco de comenzar a repasarlo puede concluirse que los mismos temas aparecen una y otra vez, en forma recurrente, lo cual podrá ser aburrido pero no es extraño porque mi búsqueda de respuestas es cada vez más acuciante.
La felicidad, la verdad, la vida, la amistad, la mentira;  a eso se circunscriben los posteos, matizados de vez en cuando con algún que otro tema diferente, pero de alguna forma también relacionado.

Cada vez que llega alguna referencia a los tópicos remanidos, se dispara mi obsesión y vuelvo a tratarlos, rara vez con algún aporte nuevo, pero siempre con renovados bríos. Ya he confesado oportunamente que mi memoria es pésima y quizá a consecuencia de esos olvidos involuntarios (creo), el contador de iteraciones se resetea y vuelvo a ver el asunto como la primera vez. Una especie de "eterno retorno" aplicado a la blogosfera; una apropiación un tanto forzada, debo asumir.

Con una mano en el corazón, no creo que este posteo (tampoco) merezca comentario alguno.



_____
La ilustración pertenece al "Llanero Solitario", un justiciero de las épocas de mi niñez, años lejanos en que los buenos eran buenos y los malos eran malos.



Comentarios

Entradas populares de este blog

despedidas

licencia para matar

Osho, simplemente estamos aquí, nadie sabe por qué