un aporte más a la confusión general










Era hora de una mínima autocrítica. Mínima dije, que no se espere ningún sincericidio. 
Hay comentarios que nada aportan, información redundante sobre tópicos ampliamente conocidos y excesivamente trillados. Me gusta ese tipo de comentarios, me gusta abundar en ellos;  picotearlos como ave carroñera hasta que el hueso quede completamente limpio, volver sobre ellos cíclica e innecesariamente. Puedo ser criticado, sería razonable hacerlo. Si lo hubiese escrito otro sin duda lo criticaría. Al menos he tenido la decencia de elegir un título que por si sólo debería alejar a los buscadores de oro. Aquí no hay oro, ni nada de valor.

Los otros días leí una divertida entrada dónde la autora se declaraba presa de algún tipo de crisis creativa la cual limitaba seriamente su producción literaria, se lamentaba por las muchas las veces se que había sentado frente a la PC sin obtener resultados, e imploraba a las musas de la inspiración un rápido auxilio. Todo eso dicho con mucha gracia y originalidad.

Para comentar su entrada, traje a colación algo que creo había dicho Sábato, respecto a que se debe escribir únicamente si se tiene algo para decir. La mayor parte de la hermandad bloggera no obtiene rédito monetario de esta actividad, ni tiene obligaciones de producción alguna, por lo cual no nos deberíamos sentir compelidos a cumplir con ningún tipo de estándar salvo, claro está,  con aquellos que tienen que ver con el respeto y las buenas costumbres.

Me preguntaba ¿qué es lo que podría suceder si nos alejamos del blog por un algún tiempo? Respuesta: nada grave. Posiblemente alguna de las personas que nos visitan con cierta asiduidad dejarán de hacerlo, salvo eso, no creo que otra cosa pueda suceder. Es más, aquellos amigos que quisieran seguir en contacto tienen el mail a disposición, por lo cual tampoco debería haber separaciones traumáticas. Para evitar angustiarse excesivamente, debería tenerse en cuenta además, que existen muchas razones para perder lectores que nada tienen que ver con la frecuencia de posteo, y sí con el interés sobre los temas tratados, con el estilo y, muy especialmente, con la simpatía que se pueda generar. 

Por otra parte, todos hemos expirementado en carne propia que la valoración que  asignamos a nuestros propios trabajos poco tiene que ver con las reacciones que finalmente genera, ese mismo tipo de error, derivado de hacer "futurología" de las conductas ajenas, es perfectamente extrapolable al efecto que podrían producir los posteos esporádicos que, lejos de desalentar la lectura, podrían constituir un atractivo adicional, como aquellos productos a los que se le regula su producción para hacer aumentar sus precios.

Volviendo al tema principal, ningún bloggero amateur debería sentirse obligado a escribir,  y sólo deberíamos hacerlo cuando tengamos ganas,  aunque sea, para compartir comentarios innecesarios.










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