del poder, de Borges y del fin del mundo











 
A Borges lo leí poco y lo entendí menos. Necesitaba comenzar con esta verdad porque no tiene caso mentirles a ustedes que ni siquiera me conocen. He decidido guardar mis mentiras para las personas que pueden perjudicarme, o beneficiarme, es decir, aquellas que tienen poder sobre mí; porque el verdadero poder reside en la capacidad de beneficiar, o de perjudicar. El poder no es algo abstracto, todo lo contrario, es bien concreto. Si alguien no puede beneficiarnos, ni puede perjudicarnos no tiene poder sobre nosotros. ¿Qué puede hacerme el magnate petrolero catarí más poderoso del planeta, que de paso ni siquiera sabe que existo? ¿puede perjudicarme? NO, ¿puede beneficiarme? TAMPOCO, entonces ese tipo, con todos sus millones y todo su poder no tiene poder sobre mí y, paradójicamente, sí lo tiene mi esposa, infinitamente menos rica e infinitamente más hinchapelotas (1), ella sí tiene poder sobre mí, definitivamente; pero quería hablar de Borges.

Hay mil anécdotas sobre él, algunas ciertas y otras que de no ser ciertas deberían serlo. Resulta que el tipo fue el antiperonista por antonomasia. Perón fue un militar/político y varias veces presidente que falleció en 1974 y que despertó, despierta y despertará amores y odios. Borges era ciego y se cuenta que estaba por cruzar la avenida “9 de Julio” –la avenida más ancha del mundo aunque no se sabe bien para qué sirve semejante anchura-. Un joven lo reconoce y se ofrece para cruzar a Borges y este le agradeció su gesto con la afabilidad que lo caracterizaba. Cuando llegó a la otra acera, el joven le dijo con orgullo, que lo acababa de cruzar un peronista. El escritor se dirigió asombrado y le dijo al joven con voz consoladora: ‘Muchas gracias y no se preocupe, yo también soy ciego.

Una parte de un poema suyo dice “No nos une el amor sino el espanto”. Y es cierto, el espanto actúa como un componedor instantáneo de diferencias menores y como un creador de alianzas imposibles sin su existencia. Sin ir más lejos hoy mismo escuché como dos personas, laboralmente enfrentadas y personalmente indiferentes, conversaban como verdaderos íntimos ante el avance de una nueva conducción empresaria que pone sus puestos en peligro. En la política de este tiempo las alianzas no responden a ideologías, ni a principios; deben su existencia al espanto económico, social o político. Supongo que cuando nos enteremos que irremediablemente Theia chocará contra la Tierra, tomaremos consciencia que muchos distanciamientos y enconos fueron totalmente inútiles.





_______________________
(1) ya lo decía Chiche Gelblung "todas las mujeres son hinchapelotas", con perdón de las lectoras.

Comentarios

Entradas populares de este blog

despedidas

licencia para matar

Osho, simplemente estamos aquí, nadie sabe por qué