recuerdos
Algún día seré un recuerdo, pero sólo por un tiempo, el tiempo que vivan quienes me recuerden, después de eso únicamente me sobrevivirá algún que otro dato en vaya a saber qué archivo público: el acta de nacimiento, la partida de defunción, y no creo que nada más sea necesario, el número del DNI, quizá. Toda esta gran historia personal de la que soy actor principal y que a pocos interesa, será olvidada, como antes otros miles de millones de historias fueron olvidadas y, en el futuro, otros miles de millones se olvidarán. Incluso las historias verdaderas de los grandes hombres quedaron en el olvido, porque una cosa es que se guarde su biografía formal, sus logros, sus descubrimientos y sus hazañas, y otra muy distinta es que se recuerden las sutilezas de sus personalidades irrepetibles. ¿Quién sabe si a Napoleón le gustaba hablar con sus amigos? ¿Si tuvo una novia a la que amó? ¿Si extrañó a su madre cuando ella dejó de existir? ¿A qué le temía Pasteur? ¿Cuáles fueron los sueños de juventud de Séneca?. Nadie lo sabe y a nadie se le ocurre averiguarlo, porque no tiene importancia. ¿Dónde habrán ido a parar las pertenencias de esos grandes hombres?
Menos mal que desde hace muchos años no conservo nada relacionado con mi paso por la escuela, ni siquiera creo que exista algún manuscrito que de testimonio que alguna vez concurrí a la universidad, ni siquiera sé dónde quedó el título de ingeniero.
No conservo nada que no considere de utilidad y así, sin querer, le estoy aliviando el trabajo a mis descendientes. El resto de mi familia es distinta, a ellas les gusta guardar, tal vez sea porque están más apegadas a la vida; creo que es por eso. Tengo que reconocer que me gusta mirar los cuadernos de la niñez de mis hijas, sus dibujos, sus primeras letras. Hay una caja en la baulera llena de peluches y cada placard de la casa esconde algún recuerdito de ellas. Hay fotos por cientos y eso que la era digital las agarró crecidas. Yo casi no tengo fotos de chico; en esos años no se sacaban tantas, pero yo tengo pocas, demasiado pocas incluso para la época. Para no cortar la racha, tampoco me tomo fotos ahora y eso que no tienen costo. Digamos que mi recuerdo será más efímero que el de la media, lo cual está bien.

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