por favor, no nos engañemos
Tenemos una marcada tendencia a engañarnos con la primer mentira que nos pase por la cabeza, incluso con mentiras inverosímiles que no resisten el menor análisis.Si Martita no te volvió a llamar no es porque perdió tu teléfono, ni porque le prometió a la madre no hacer más llamados, ni porque te quiere hacer sufrir; si Martita no te llama es porque no le interesás y punto.
Si en el trabajo te dicen que sos un genio pero no te aumentan un peso aunque los hayas amenazado con irte a la competencia, es que les importa nada si te vas. Ellos creen que que hay una lista de tipos mejores que vos esperando a ocupar tu puesto y, lamentablemente, están en lo cierto.
Un día alguien te escribió que no visitaba tu blog porque estaba esperando a disponer "el tiempo que tu obra merece", y jamás volvió, y ahora creés que nadie te visita por esa misma razón; si no te leen es porque piensan que tus entradas son un bodrio, no le demos más vueltas. La realidad no es tan rebuscada, uno es el rebuscado y es uno quien le quiere encontrar la quinta pata al gato, en general la realidad es bastante parecida a lo que se ve y no se necesita un gurú para que la interprete.
Resulta que sos el más querido de la barra de amigos pero siempre se olvidan de avisarte cuando hay alguna joda. Si fueras tan querido te perdonarían ser tan pelotudo y te invitarían igual.
En el laburo no te promueven al puesto que -según vos- te corresponde porque -de acuerdo a tu opinión- tu jefe cree que vas a hacerle sombra; no me hagas reír, el único que cree eso sos vos, no te ascienden porque creen que no te lo merecés y se acabó el cartón. Puede ser que sea injusto, en eso no me meto, pero no hay ningún complot en tu contra, terminemos con los inventos. Si no te gusta cómo te tratan o cómo recompensan tu esfuerzo es momento de ir pensando en cambiar de monta –como tu prima, jajaj- y dejar de esperar que llueva sopa.
La mina dice que tiene mala suerte porque todos los hombres la dejan. ¡Qué pavada! O elige como el culo o algo malo tiene, no puede ser que todos los machos que encuentre sean unos turros.
El tipo quiere matar a la mujer porque le mete los cuernos, pero se olvida que se casó con la más rápida del barrio, ¿qué pensó que pasaría?
Si hiciéramos una lista con todo lo que fingimos creer para sentirnos mejor, nos daríamos cuenta que vivimos en una irrealidad digna de Ray Bradbury. Por favor, no nos engañemos -dijo un profesor cuando le prometimos que la próxima vez estudiaríamos más-.
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