todo puede empeorar
Un hombre compartía sus temores con un amigo.
-¿Por qué estás preocupado?
-Porque mañana vamos a pelear con un peligroso grupo de otra calle
-No hay que preocuparse
-¿Por qué no hay que preocuparse?
-Lo primero que hay que ver es si ellos son más o menos que ustedes; si son menos no hay que preocuparse y si son más hay que ver si la pelea es a golpes de puños o con armas, si la pelea es a golpes de puños no hay que preocuparse; y si es con armas hay que ver si es con armas de fuego o con armas blancas; si es con armas blancas, no hay que preocuparse; y si es con armas de fuego hay sólo dos opciones: que tengan buena puntería o que tengan mala puntería, y si tienen mala puntería no hay que preocuparse.
-¿Por qué estás preocupado?
-Porque mañana vamos a pelear con un peligroso grupo de otra calle
-No hay que preocuparse
-¿Por qué no hay que preocuparse?
-Lo primero que hay que ver es si ellos son más o menos que ustedes; si son menos no hay que preocuparse y si son más hay que ver si la pelea es a golpes de puños o con armas, si la pelea es a golpes de puños no hay que preocuparse; y si es con armas hay que ver si es con armas de fuego o con armas blancas; si es con armas blancas, no hay que preocuparse; y si es con armas de fuego hay sólo dos opciones: que tengan buena puntería o que tengan mala puntería, y si tienen mala puntería no hay que preocuparse.
-¿Y si tienen buena puntería?
-Se acabaron las preocupaciones
-Se acabaron las preocupaciones
El hombre preocupado temía que algo malo le sucediera, pero nosotros no tememos, nosotros creemos que es "status quo" es inmutable y sólo nos angustiamos por lo que nos falta, pero lamento decirles, ladies & gentlemen, que todo puede empeorar, que siempre puede empeorar. Tenemos la estúpida creencia que la situación actual, lo que nos fue dado o hemos obtenido, es inamovible, que no puede perderse, que es un derecho adquirido que nadie podrá arrebatarnos; una percepción completamente falsa, porque lo único permanente es el cambio. Señoras y señores, mañana podemos estar cuadripléjicos o ciegos, perder un hijo, estar presos por haber atropellado a un peatón, ser perseguidos políticamente, ser abandonados por nuestra pareja, despedidos de nuestro trabajo, mañana se nos puede declarar una terrible enfermedad, o podremos estar muertos. ¿Alguien puede refutar eso? Nadie puede hacerlo, sin embargo vivimos despreciando lo que tenemos y angustiados por lo que nos falta. ¿Qué no daría ese hombre en silla de ruedas por dar una buena carrera para alcanzar el puto tren de las 7:30?, por viajar incómodo pero de pie. Para él sería una sensación maravillosa lo que nosotros maldecimos. No perdamos de vista que mañana podemos ser nosotros quienes añoremos correr. Pero sin llegar a esos casos tan tristes, ¿alguien cree que no sufriremos todos los achaques de la vejez? ¿alquien piensa que seguiremos teniendo las mismas ganas cuando los años pasen? “No esperes que un hombre muera para saber que todo corre peligro”, cantaba Serrat y es cierto amigos, todo corre peligro, no esperemos que un hombre muera.

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