hablando de bueyes perdidos














-Me enojé con más de un escritor, pero jamás me animé a decírselos... a ninguno; tampoco podía hacerlo, no conocía dónde vivían, ni el número de teléfono, ni el mail, ni nada, y muchos habían muerto hacía siglos, así que el enojo quedó ahí. El enojo es símbolo de impotencia y a mí me producía impotencia no comprender. Sabía que algo subyacía en esos textos pero no lograba saber qué. Me preguntaba por qué carajo eran tan crípticos. En ese momento estaba convencido que se hacían los difíciles; ahora sé que no todo puede traducirse a palabras. En mi obcecación pretendía que me explicaran el significado de la vida como si se tratara de un curso de fotografía a distancia, y la cosa es mucho más compleja, porque no todo es susceptible de ser explicado. ¿Cómo se le explica un color a alguien que jamás pudo ver? Así de ciego puede estar uno ¿No te parece?

- …

- Las cosas más importantes no se pueden enseñar, se puede hablar de ellas, filosofar, darle vueltas, pero nada más. Me corrijo, se pueden enseñar pero no se pueden aprender de esa manera, no se pueden aprender como si fueran una lección. Se puede transmitir el conocimiento pero no la sabiduría, esa es la cuestión –como dijo William- ¿Coincidís?

- ...

Y los escritores lo saben y por eso hablan metafóricamente, no lo hacen por hacerse los “estrechos”, lo hacen porque no tienen otra forma, no hay otra forma. En esa época leía muchos libros de auto ayuda –que poco me ayudaron pero que eran de lectura fácil- y pensaba erróneamente que todo se podía transmitir así. Tal era mi avidez por comprender que no me daba cuenta que esa no era la forma. Una cosa es el mapa y otra el terreno real, como se dice habitualmente. Los libros son el mapa, te dan una idea, pero el terreno es la vida. ¿Está claro?

- …

- ¿Con quién estás hablando, papá?

- Con nadie

- ¿Te sentís  bien?

- Sí, nena. Quedate tranquila.

- ¿Seguro estás bien?

- Sí, te dije, estoy bien. Perdoname, después seguimos, no quiero que ella escuche... 


Comentarios

Entradas populares de este blog

despedidas

licencia para matar

Osho, simplemente estamos aquí, nadie sabe por qué