Matrix, la metáfora













Soy de los que creen que gran parte de la realidad en que vivimos es creada por nuestra mente.

No sé si vieron la película Matrix. Yo ví toda la saga, las tres. Para ser completamente sincero no las entendí del todo, pero igualmente retengo la trama; en pocas palabras: las Máquinas le habían ganado la guerra a los humanos, pero como no tenían energía para funcionar, usaban a las personas como si fueran baterías. El 99.99% de la humanidad estaba conectada a una supercomputadora, la Matrix, y pasaban su vida confinados a una especie de bañera. Las personas estaban vinculadas a la Máquina por medio de unos cables por dónde, supuestamente, circulaban la energía con la que abastecían al Sistema y unos tubos por dónde el Sistema los alimentaba y “descargaba”, también supuestamente. Lo notable era que las personas no estaban dormidas, ni atadas, ni sedadas, ni nada.; no era necesario porque no eran conscientes de la situación real; la máquina transmitía directamente a sus cerebros, por medio de un cable que se conectaba a la altura de la nuca, una especie de realidad virtual dónde las personas “soñaban” que vivían: nacían, crecían, estudiaban, tenían hijos, trabajos, problemas con los vecinos, con el jefe y con la esposa, dolores, preocupaciones, enfermedades, alegrías, triunfos y frustraciones. Toda una vida que únicamente se desarrollaba en sus cerebros, mientras que lo real era que millones y millones de personas vivían, “dormidas”, desnudas e inmóviles, en una bañera transparente con cables y caños que le salían del cuerpo, no obstante, cada uno de ellas elaboraban su propia realidad inducida por los estímulos que recibía por parte de la Maquinola.

Salvando las distancias, nuestra situación no es tan distinta. El mecanismo es el mismo: el exterior –llamémosle exterior a todo lo que no es uno mismo- nos envía estímulos –modas, mandatos, costumbres- y nosotros construimos nuestra realidad en torno a ellos. Cambiemos “exterior” por “Matrix” y todo se parece bastante.

Para concluir, la metáfora que la película transmite –al menos a mí- es que la realidad en la que vivimos es la que crea nuestra mente.



Algunas veces, cuando todo sale mal, me palpo la nuca para ver si puedo desconectar el cable. Hasta ahora no pude encontrarlo, pero sigo intentando...






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