digresiones que a nadie importan: aceptación y resignación













Como palabras, aceptación y resignaciónson primas lejanas, muy lejanas para el uso que le damos habitualmente, pero más relacionadas de lo que creemos. A resignación le conferimos una connotación fuertemente negativa, mientras que con aceptación somos bastante más benévolos; sin ir más lejos se utiliza aceptar a la hora de contraer enlace. ¿Acepta a Martita cómo su legítima esposa?, Sí, acepto. Este es un ejemplo muy completo: primero la aceptación y con el tiempo la resignación

Decía que como palabras no las veo tan distintas, porque a veces aceptación implica que antes hubo resignación; aceptación podría verse como el paso posterior a la resignación, primero me resigno y si Dios me ayuda, luego naturalmente acepto; nunca al revés.
También resignarse tiene que ver con aceptar, una definición de diccionario podría ser: “Resignarse: dícese del acto de aceptar, cuando dicho acto se realiza a las puteadas”. No sería una definición muy académica pero es explicativa del punto que quería compartir.  

Pero aunque como palabras están relacionadas, evocan sentimientos muy distintos. Para mí, aceptaciónremite a paz y a perdón, mientras que resignaciónla socio con suplicio y con rencor. Aceptaciónme hace pensar en esos recuerdos que aunque persisten no traen dolor, a ese gran amor que sabemos no volverá a aparecer, pero que sin embargo estamos agradecidos que haya existido; resignación me hace pensar en el dolor por el amor perdido, en esa herida que no termina de cerrarse y que necesita un culpable, aceptación refiere a sabiduría, resignación a empecinamiento.

Yo creo que en el aceptar está encerrado una gran parte del disfrute de la vida, pero no quisiera que quede la impresión que aceptar es una cuestión voluntaria, muy por el contrario, la capacidad de aceptar es un raro don.



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