hipótesis bloggeras












No nos une el amor sino el espanto” escribió Borges.

Le comentaba a una talentosísima bloggera que me resultaba difícil encontrar la razón por la cual sus posteos no tenían más comentarios.

La mujer escribe muy bien, es clara, entretenida, divertida; sus entradas son cortas, fáciles de entender, graciosas. Siempre se sabe qué quiere decir sin necesidad de hacer un esfuerzo supremo. Sabe hacer interesante el tema más trivial, e indefectiblemente llega con naturalidad a “cerrar” las ideas. Escribe con gran candidez y sin embargo se adivina en ella un cierto morbo controlado. Además se la siente honesta. Digamos que la mujer tiene todo lo necesario para estar entre los top ten. No es que sea importante estar arriba, lo digo para ponerla en contexto.

Para ser honesto también debo decir que su blog no es marketinero, lo cual no deja de ser un elogio, y que a pesar de su extrema corrección, la rodea un halo de “no me pagan por ser simpática”, aunque lo es –es muy simpática-, lo cual resulta un poco desconcertante.

Yo creo que en el fondo no le importa demasiado que la lean o que la comenten y eso se siente, no obstante esa no es la razón del ostracismo al que ha sido condenada, o con el que ha sido bendecida. La razón es simple, simplísima: comete el único pecado que la blogosfera no perdona: casi no comenta en otros blogs. Ese es un error imperdonable, porque a los bloggeros no nos une el amor, sino los comentarios.




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