puzzle
Millones de piezas únicas van tomando forma en la fragua del tiempo. La realidad y la experiencia suavizan sus bordes, o los complejizan. Algunas tienen desde su origen una geometría tan particular, que muy difícilmente Dios haya creado su complemento; otras tienen formas simples, aunque invariablemente singulares, por lo que la probabilidad de ajuste perfecto continúa siendo baja.
El puzzle binario reclama ser concluído y en las sucesivas pruebas las piezas se deforman en el esfuerzo por acoplarse, se desgastan en cada intento, se desgarran con cada ensayo fallido, algunas tanto que ya no podrán volver a unirse, ni siquiera en forma imperfecta, como casi todo el resto.
Por milagro o casualidad, en raras ocasiones se produce un encastre pleno, completo, milimétrico; pero casi nunca, porque el verdadero amor rara veces sucede.
El puzzle binario reclama ser concluído y en las sucesivas pruebas las piezas se deforman en el esfuerzo por acoplarse, se desgastan en cada intento, se desgarran con cada ensayo fallido, algunas tanto que ya no podrán volver a unirse, ni siquiera en forma imperfecta, como casi todo el resto.
Por milagro o casualidad, en raras ocasiones se produce un encastre pleno, completo, milimétrico; pero casi nunca, porque el verdadero amor rara veces sucede.
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