diálogo interior

Un predador aún en decadencia, aún retirado, aún jubilado, no deja de ser un predador. Cada hombre lleva en su ADN el gen del cazador. El inconsciente colectivo masculino atesora el conocimiento ancestral para emerja justo en el momento que las circunstancias lo requieran y ese momento había llegado...

Apenas pisé el hall del edificio, pude verla. Ella estaba ahí, frente a los ascensores, esperando…
Calculé que debería tener unos años menos que mi hija menor, es decir unos veintitantos. Rubia, delgada, exhuberante, un rostro hermoso y sensual, decorado con dos esperalda capaces de calentar al sol.

Deseo fervientemente creer que ese cuerpo es la obra maestra de un cirujano plástico, porque de no ser así, habría que pensar seriamente que Dios no es justo, que depositó toda su atención en esa niña-mujer y dejó al resto del mundo a merced de los tsunamis y de los políticos.

Gesto adusto y mandíbulas apretadas, cara de guerra soldado, grité mentalmente, demuestre que no hay mujer capaz de socavar su seguridad y hacerle perder el control de arquero Zen, siguió la arenga mental, que como toda arenga que se precie debe ser hecha con tono e idioma castrense.

-Buenas noches señor -  ¡también habla! pensé mientras la adrenalina invadía todas mis células.

-Qué tal – contesté casi con indiferencia, porque la primer regla de un cazador es ocultar sus intenciones y por lo demás, ya habría suficiente tiempo para perder la dignidad.

-Soy la nueva vecina del 5 “A”, y es la primera vez que voy a vivir sola… - no me podés hablar así hija de puta, soy viejo pero no soy de madera, estalló mi subconsciente

-Aja.. – proferí como toda respuesta, mientras mis músculos lisos reaccionaban con espasmos y los estriados trabajaban al límite para lograr que mantenga la vertical. Ni una sonrisa, ¿entendió, recluta? , se exaltaba el sargento.

-Cuando ya esté mudada lo voy a invitar al departamento para que lo conozca, ahora está muy desordenado – invitame ahora y te parto al medio, pichón de turra…, alcancé a balbucear.

-¿Cómo dijo, señor? – preguntó con una dulzura digna de un hada de Disney

-Ya habrá tiempo, ahora debés estar en el medio de la mudanza – alcancé a decir , como para zafar.

-¿Quiere anotar mi teléfono celular? – tu teléfono celular, tu partida de nacimiento, tu número de seguro social, tus medidas, el día de tu cumple y el de tus viejos… guacha…

-No hay apuro, otro día que nos cruzamos lo anoto – dejé escapar mientras miraba indiferente hacia una pared manchada de humedad y sentía como el párpado inteferior izquierdo comenzaba a latir.

-¿Ud. es casado? – dicen que cuando se está cerca de la muerte, toda la vida pasa por nuestra mente en un segundo. Es mentira, después de esa pregunta toda mi vida pasó por mi mente, inclusive tuve tiempo de calcular el costo aproximado de un divorcio controversial, la mudanza, gastos de psicólogo, conversaciones con mis hijas para explicarles que su nueva mamá era menor que ellas, etc., etc., etc.

-Sí , casado - contesté lacónico, mientras sentía cómo se desgarraban mis víceras.

-Me parecía… últimamente no estoy de suerte – la reputísima madre que te re mil parió…, no me podés decir esas cosas, ¿querés que me suicide aquí mismo?  Si dios fuera tan justo como dicen a la salida del ascensor debería estar esperándome un killer colombiano y así terminar con este sufrimiento atroz.

El sacudón del ascensor al detenerse me volvió a la cruda realidad, pero a pesar de todo me alegró que ese viaje maldito había finalizado. Esbocé una mueca a manera de despedida y no me van a creer, pero la muy guacha me dio un beso en la mejilla, como para agregar sal a la herida recién abierta. Por suerte para ese momento ya había perdido toda la sensibilidad y casi no sentí la estocada final.
Esperé un rato en el palier con la esperanza que apareciera el killer, pero se ve que Dios estaba ocupado, así que resignado me dirigí hacia mi departamento.

-Llegué….

-Hola Rick ¿cómo estás?

-Bien

-¿Seguro?

-Sí, ¿por qué?

-Porque estás temblando

-¿En serio?... será que tuve un mal día.

-Mejor tomate un clonazepam

-Mejor me tomo dos...



y no se olviden de la ENCUESTA!

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