mi otros yo



Cuando me diagnosticaron trastorno de personalidad múltiple, pensé que me estaban cargando, pero el psiquiatra lo dijo con tal gravedad que me dio mala espina. Para peor, me llamó James en lugar de llamarme por mi nombre, Enrique. Supongo que habrá visto una película de James Bond y se confundió. Preocupado por lo que les acabo de contar, apenas llegué a casa busqué en internet eso del trastorno. Google me escupió 99.800 resultados en 0,24 segundos; es increíble la rapidez de ese puto motor de búsqueda, y hablo con conocimiento de causa porque trabajo en sistemas. Al grano, por una razón cabalística que no viene al caso explicar, elegí el quinto de los 99.800 resultados, pero me falló la intuición porque la quinta entrada no decía nada en concreto, así que cerré esa página maldiciendo al aire,  en el segundo intento encontré lo que buscaba: El trastorno de identidad disociativo, antes llamado trastorno de personalidad múltiple, consiste en la presencia de dos o más identidades o estados de personalidad .... Al menos dos de estas identidades ... controlan de forma recurrente el comportamiento del individuo.” ¡Individuo las pelotas!, me llamo Rick y si mis viejos me pusieron un nombre no es para que me anden llamando individuo. Además, por un tema de respeto profesional, los que escribieron esa paparruchada deberían haber pensado que podía llegar a leerlo un médico de mi trayectoria. Individuo a mí, por favor, debería haberles hecho una denuncia ante la Asociación Médica, pero no quise enroscarme porque tengo muchas responsabilidades y no quiero distraerme en nada, porque en mi trabajo cualquier error le puede costar la vida a cientos de personas; no cualquiera es controlador aéreo en estos días en que se venden más aviones que caramelos. Evidentemente ese psiquiatra estaba equivocado, porque si estuviese en lo cierto no me iban a dar semejante trabajo. Hoy le dan un título a cualquiera que pague la matrícula, ¡qué desastre!

A la mañana siguiente don Juan, un vecino que me conoce desde chico, me llamó Rick. Yo le seguí la corriente porque no me hubiese perdonado ponerlo en evidencia, y tampoco está bien corregir a un hombre grande como si se tratara de un nene. ¿Rick? ¿De dónde habrá sacado ese nombre yankee? Me dio una lástima... un hombre tan bueno y tan jodido de la cabeza. Hay gente a la que los años le pegan mal. Me dejó tan angustiado ese encuentro que llamé al cuartel y dije que me sentía descompuesto. "Si desconfían que me manden un médico y si justo hoy hay un incendio que vaya a apagarlo otro bombero, yo ya bastante arriesgué mi vida. James, quedate tranquilo y escribí algo en el blog” me dije, y justamente eso es lo que estoy haciendo.



y no se olviden de la ENCUESTA!


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