qué gusto encontrarte! -última parte-
Antes de cerrar la computadora el atlante volvió a aparecer en la pantalla. Todo fue normal hasta que en cierto momento mágicamente se abrió en el ángulo inferior derecho la ventanita del chat de Google.
-Buenas noches Rick
-Buenas noches, ¿cómo sabés mi nombre?
-Figura en el blog… en todos lados, R, Rick, R de Rick, Rick el magnífico, etc., etc., etc…
-Tenés razón, jajaj. ¿Vivís en La Atlantida?
-¿Estuviste tomando? La Atlántida no existe ¿nunca te lo dijeron?
-Sí, pero transmitís desde La Atlántida
-Así se llama mi velero y estoy perdido en el medio de no sé dónde
-¿No tenés GPS?
-¿Me estás jodiendo? Si tuviera GPS ya estaría en mi casa
-¿No te convendría comunicarte con algún guardacostas o algo así?
-Sí claro, pero con lo único que se comunica mi laptop es con tu puto blog.
-¿Con lo único?
-Vos pensás que si apareciera otra cosa estaría aquí
-Tampoco este blog es tan malo
-Malo es poco, malísimo
-Se terminó, quedate solo en el medio de la nada y que Neptuno te haga nena, bon voyage.
-Pará, pará!, no cierres, era una broma Rick, no cortés la comunicación
-ok, pero moderá el tono y contestame sinceramente ¿te gusta el blog?
-Me encanta
-¿En serio?
-Es extraordinario
-¿Para tanto?
-Para más, magnífico, soberbio, excelente… ¿sabés dónde estoy?
-Sí, pero antes decime ¿cuántas entradas leíste?
-Todas
-¿Todas?
-Casi todas
-¿Cuántas?
-No sé bien, muchas
-¿Cuántas?
-Tres
-¿Tres? y me dijiste que las leíste todas
-Es que leo lento
-Ah, eso puede ser…
-¿Sabés dónde estoy?
-Sí, lo sé
-¿Dónde?
-En el océano Atlántico
-Sí, ¿pero en qué parte?
-Por el medio
-¿Vos sos pelotudo o te hacés?
-Las dos cosas
-Andate a la reput….
Cerré el chat antes que termine de escribir. Cada tanto en la esfera azul vuelve a aparecer el atlante -como yo le digo-, en el mismo lugar, con la misma bandera, pero con otro nombre, en lugar de “La Atlántida” dice “Rick y la reputísima madre que te parió”.
-Buenas noches, ¿cómo sabés mi nombre?
-Figura en el blog… en todos lados, R, Rick, R de Rick, Rick el magnífico, etc., etc., etc…
-Tenés razón, jajaj. ¿Vivís en La Atlantida?
-¿Estuviste tomando? La Atlántida no existe ¿nunca te lo dijeron?
-Sí, pero transmitís desde La Atlántida
-Así se llama mi velero y estoy perdido en el medio de no sé dónde
-¿No tenés GPS?
-¿Me estás jodiendo? Si tuviera GPS ya estaría en mi casa
-¿No te convendría comunicarte con algún guardacostas o algo así?
-Sí claro, pero con lo único que se comunica mi laptop es con tu puto blog.
-¿Con lo único?
-Vos pensás que si apareciera otra cosa estaría aquí
-Tampoco este blog es tan malo
-Malo es poco, malísimo
-Se terminó, quedate solo en el medio de la nada y que Neptuno te haga nena, bon voyage.
-Pará, pará!, no cierres, era una broma Rick, no cortés la comunicación
-ok, pero moderá el tono y contestame sinceramente ¿te gusta el blog?
-Me encanta
-¿En serio?
-Es extraordinario
-¿Para tanto?
-Para más, magnífico, soberbio, excelente… ¿sabés dónde estoy?
-Sí, pero antes decime ¿cuántas entradas leíste?
-Todas
-¿Todas?
-Casi todas
-¿Cuántas?
-No sé bien, muchas
-¿Cuántas?
-Tres
-¿Tres? y me dijiste que las leíste todas
-Es que leo lento
-Ah, eso puede ser…
-¿Sabés dónde estoy?
-Sí, lo sé
-¿Dónde?
-En el océano Atlántico
-Sí, ¿pero en qué parte?
-Por el medio
-¿Vos sos pelotudo o te hacés?
-Las dos cosas
-Andate a la reput….
Cerré el chat antes que termine de escribir. Cada tanto en la esfera azul vuelve a aparecer el atlante -como yo le digo-, en el mismo lugar, con la misma bandera, pero con otro nombre, en lugar de “La Atlántida” dice “Rick y la reputísima madre que te parió”.
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