Siempre tendremos París



No pretendo justificarme, no es mi estilo. Las faltas deben ser asumidas con dignidad y eso intento hacer.

Con los años uno se va aputosando, es una realidad de la vida y no tiene caso negarla.
Me he convertido en un sentimental. Por ahora no voy a ver películas de amor aunque no puedo asegurar que podría pasar en el futuro, pero Casablanca fue algo especial. Casablanca me cautivó desde mi juventud, con lo cual podría suponerse que hay en mis genes cierta predisposición hacia el aputosamiento, pero yo no lo creo, prefiero pensar que el comienzo del cambio es reciente.

En Casablanca todos los personajes son buenos, hasta el Capitán Renault, inclusive los nazis no son tan malos, pero es Richard Blaine el que se lleva las palmas. Viktor Lazlo es un fenómeno, e Ilsa Lund una heroína de antología, sin embargo Rick tiene algo más.

Casablanca es un símbolo del idealismo, una película para tiempos más civilizados. Hoy sería un completo fracaso de taquilla, porque el mundo ha cambiado -para mal-.

Yo no soy un idealista, pero sepan que esa película me ha enamorado.


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