trabajo insalubre
-Buen día
-Dígame, ¿en qué puedo ayudarla?
-No veo su diploma habilitante.
-Es el que está en la pared frente a Ud., enmarcado en caoba.
-Con tan poca luz es imposible ver qué es, debería iluminarlo, pero está visto que no se ha dado cuenta, prosiga…
-Le preguntaba en qué podría ayudarla.
-¿A mí? en nada…
-Entonces ¿cuál es entonces el motivo de su consulta?
-La gente común no me entiende y cree que soy agresiva, estúpidos.
-¿Cuál sería la "gente común"?
-Los comunes, como Ud., los especiales, los talentosos, somos muy pocos.
-¿Cuál sería la "gente común"?
-Los comunes, como Ud., los especiales, los talentosos, somos muy pocos.
-¿Y por qué cree que piensan que es agresiva?
-Pregúnteselo a ellos que son los que no entienden. Si lo supiera no vendría a verlo ¿no le parece?
-Pero es Ud. la que viene a la consulta.
-Me da una gran noticia “Es Ud. la que viene a la consulta”, menos mal que me lo dijo, pensé que había venido mi hermana.
-¿Es Ud. casada?
-No me haga reír, no soy de esas que necesitan que las mantengan.
-No me refería a eso, cuando lo pregunté pensé en amor, en comprensión, en compañía, en confianza, en compromiso
-El amor no existe y lo demás no lo necesito, seguro que Ud. sí, da el perfil de pollerudo.
¿Por qué dice que no existe? ¿Ud. nunca ha sentido amor?
¿Es Ud. sordo o estúpido? Claro que no sentí amor, ¿cómo sentir algo que no existe?
-En estos términos no podremos continuar el tratamiento.
-¿De qué tratamiento me habla? Yo no necesito tratamiento, el resto lo necesita, comenzando por Ud.
-En ese caso, no tenemos más que hablar, buenas tardes.
-Serán buenas para Ud. que tuvo el gusto de verme...
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