Mi última novia me dejó por Twitter. ¡Por Twitter!, la muy boluda se quiso hacer la tecnológica… y la tecnología no va para esas cosas. No me van a creer, pero se me sumaron catorce seguidores. Al menos se despidió, y no como Marta que me dijo que iba al baño y se escapó por la ventana de atrás, eso sí, una vez que había comido entrada, plato y postre. Me olvidaba, también dos vueltas de café ¡qué caradura! No puedo quejarme porque “el que a hierro mata a hierre muere”, y yo también hice de las mías, como esa vez que le hice creer a Julia que me había muerto. ¡Qué boludo! Si vivimos en el mismo barrio, alguna vez nos teníamos que cruzar. U n día nos cruzamos y me puteó de arriba abajo, pero lo hizo sólo por despecho, porque un amigo me había contado que la misma noche de mi muerte se fue a encamar con Cacho. ¡Qué atorranta!, yo recién muerto y la mina garchando. Lo bueno es que me di el gusto y se lo dije en la cara. ¿Cómo te enteraste? me preguntó. ¿Les parece?, me caga el día...
La culpa es nuestra, de los hombres. Ya está aceptado, por lo cual no es necesaria ninguna nueva alusión al tema de la culpa, responsabilidad, etc. Somos nosotros los culpables y no hace falta que se defiendan porque nadie las ataca. Aclaro esto porque las mujeres se defienden por deporte, por el gusto de mostrar las uñas. A las mujeres les gusta la pelea, es algo innato, de género. Es por eso que los ejércitos son de hombres, si hubiesen sido de mujeres el mundo hubiese vivido en guerra. Cualquier motivo es bueno para desatar la ira de una mujer, especialmente las cosas que sin importancia, pero ese no es el tema que quiero proponer, yo quiero hablar de las mujeres que se sienten con licencia para matar. Aquí hay un refrán que dice “la suerte de las feas, las lindas la desean” . Es cierto, muy cierto, lo más cierto que se ha dicho desde la invención de la rueda hasta nuestros días. ¿Por qué se dice eso? porque las mujeres bonitas terminan siendo infelices; o bien quedan solas esperand...
Con cariño para Rick, que deja pasar su vida mientras pregunta lo que no tiene respuesta. Atentamente, Osho "Pregunta: Si la vida no tiene sentido, ¿por qué esa dialéctica intrínseca de vivir miles de vidas hasta que el entendimiento nos lleve a la iluminación, y después a una existencia no física y después... y después... parece que no se acaba nunca...es la eternidad? Si no existe alguien o algo que crea un mundo de mil colores místicos, ¿por qué estoy aquí? Yo no he querido formar parte de este juego, ¿o acaso sí? ¿No puede haber simplemente una nada existencial que no tiene nada, y no está dentro de nada? Respuesta de Osho: "Es exactamente lo que estás diciendo. Es una nada no existencial, sin nada, ni dentro ni fuera. Yo soy un sueño, tú eres un sueño. No te lo tomes demasiado en serio. Surgimos de la nada como las pompas de jabón, y en la nada desaparecemos. Y no puedes hacerme esa pregunta porque yo no tengo nada que ver con todo esto. Yo estoy en el mismo barco. T...
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