itinerario

A fines de marzo el viaje era aún un proyecto y hoy ya es pasado. Es notable la velocidad con la que pasa el tiempo. 
Visto sobre un mapa son sólo nombres de ciudades unidos con una línea celeste que se supone debiera representar las autopistas que las unen. En la realidad fueron unos 4500 km, 16 ciudades, gente muy amable con otra forma de entender la vida, también gente no tan amable, amigos bloggeros con quienes compartimos hermosos momentos, un tiempo magnífico –con excepción de un día lluvioso en Santiago de Compostela-, 32 noches de hotel, muchos estacionamientos, algún contratiempo menor y cientos de recuerdos que sólo se mantendrán en mi efímera memoria por arte de la fotografía –más de 4500 fotos, 1 por kilómetro, para quienes le gusten las estadísticas- y por lo que me decida a escribir. Caminando por lo que fue el cauce del río Turia encontré a un hombre vestido con la camiseta y el pantalón de San Lorenzo, cuando me dijo que era español casi me pongo a llorar. Un español vestido de San Lorenzo, una prueba más que Dios existe.


Uno se da cuenta que fue feliz una vez que ya pasó. Tal vez felicidad no sea una palabra apropiada para hablar de vacaciones, pero no se me ocurre otra que refleje mejor la realidad de esos días. Podría decirse que uno se da cuenta que estuvo bien una vez que ese el momento pasó, pero decirlo así lo opaca demasiado.

Me hubiese gustado conocer a algún otro compañero bloggero, pero no quise ser insistente. Cada uno tiene sus obligaciones, menos yo que estaba de vacaciones. Supongo que la próxima –si Dios quiere que haya próxima- serán posibles nuevos encuentros.

No descubro nada si digo que en España se come muy bien -y a toda hora-. La hipótesis de mi esposa es que las personas se mantienen razonablemente delgadas y con buen estado de salud porque hay muchas cuestas que subir y bajar. Yo no suscribo completamente esa teoría pero tampoco me parece descabellada. En lo que sí coincidimos con ella es en el buen humor que se percibe, y eso que están en crisis. Yo creo que es una cuestión de idiosincrasia. Aquí somos melancólicos como el tango, inclusive en los pocos períodos en los que no estamos atravesando algún tipo de quilombo.

Portugal no me impresionó tanto. Yo digo que es porque los portugueses son parecidos a los argentinos y no voy a entrar en más detalles porque lejos de mi intención está ofender a alguien. 

También digo que los españoles son sinceros y a pesar de eso son entrañables, o tal vez por eso lo sean. Me parece que dicen las cosas con menos “filtros” que los argentinos. Son menos políticos, más vehementes y mucho más respetuosos que nosotros y me parece que gritan más de lo que se enojan. 
A mí me gustaría vivir en España, en cualquier lugar, pero si me dejan elegir comenzaría en Valencia.




Comentarios

Entradas populares de este blog

despedidas

licencia para matar

Osho, simplemente estamos aquí, nadie sabe por qué