¿miedo al cambio?
Se nos cuestiona que dejamos pasar demasiadas oportunidades, que no nos animamos a cambiar, que somos cobardes, que no queremos salir de nuestra zona de comodidad, que optamos por lo malo conocido a lo bueno por conocer, y otras imputaciones del estilo, y se atribuye al miedo esa inercia, ese rechazo a salir de la rutina, esa tendencia a continuar sobre terreno conocido.
Yo creo que efectivamente el miedo es la causa, lo que no creo es que necesariamente el miedo sea siempre un mal consejero.
¿Qué hay de malo en intentar permanecer en una zona de comodidad –y seguridad-? ¿Qué hay de malo en no querer cambiar? A priori nada indica que eso esté mal. Los mandamientos dicen que no hay que mentir, que no hay que robar, que no hay que matar, etc., pero no dicen que sea pecado no cambiar. Tampoco es pecado tener miedo. El miedo es una reacción humana presente en todos y cada uno, mucho más que una debilidad humana.
Ciertamente hay temor ante el cambio y eso se explica perfectamente y es razonable. No sólo razonable sino aconsejable porque ese temor nos lleva a analizar la situación previo a decidir el cambio. Es también un tema de sentido común, nadie quiere cambiar para peor, por lo tanto tomar recaudos es lo indicado cuando no hay certeza de lo que existe detrás de la pared .
Hay quienes dicen que es un tema de valentía, yo digo que es fácil cambiar cuando no hay nada que perder y también es fácil cambiar cuando el cambio es hacia algo notoriamente mejor. Si ofrecen cambiar mi auto por un Rolls Royce no voy a tener ningún miedo.
Me ha tocado cruzarme con personas que exigen que los demás cambien pero que no son capaces de arriesgarse en lo más mínimo, “es fácil ser puto con el culo ajeno”, como se dice vulgarmente. Precisamente las personas más temerarias con el resto son las más conservadoras con sus propias cuestiones, en todo sentido.
Yo no diría que siempreel miedo es un freno y no diría que siemprecambiar es evolucionar, tampoco digo que debemos soportar situaciones terribles si existen alternativas, lo que digo es que los cambios deben ser meditados y que se debe optar por ellos solamente cuando exista una muy alta probabilidad que sean beneficiosos.
Yo creo que efectivamente el miedo es la causa, lo que no creo es que necesariamente el miedo sea siempre un mal consejero.
¿Qué hay de malo en intentar permanecer en una zona de comodidad –y seguridad-? ¿Qué hay de malo en no querer cambiar? A priori nada indica que eso esté mal. Los mandamientos dicen que no hay que mentir, que no hay que robar, que no hay que matar, etc., pero no dicen que sea pecado no cambiar. Tampoco es pecado tener miedo. El miedo es una reacción humana presente en todos y cada uno, mucho más que una debilidad humana.
Ciertamente hay temor ante el cambio y eso se explica perfectamente y es razonable. No sólo razonable sino aconsejable porque ese temor nos lleva a analizar la situación previo a decidir el cambio. Es también un tema de sentido común, nadie quiere cambiar para peor, por lo tanto tomar recaudos es lo indicado cuando no hay certeza de lo que existe detrás de la pared .
Hay quienes dicen que es un tema de valentía, yo digo que es fácil cambiar cuando no hay nada que perder y también es fácil cambiar cuando el cambio es hacia algo notoriamente mejor. Si ofrecen cambiar mi auto por un Rolls Royce no voy a tener ningún miedo.
Me ha tocado cruzarme con personas que exigen que los demás cambien pero que no son capaces de arriesgarse en lo más mínimo, “es fácil ser puto con el culo ajeno”, como se dice vulgarmente. Precisamente las personas más temerarias con el resto son las más conservadoras con sus propias cuestiones, en todo sentido.
Yo no diría que siempreel miedo es un freno y no diría que siemprecambiar es evolucionar, tampoco digo que debemos soportar situaciones terribles si existen alternativas, lo que digo es que los cambios deben ser meditados y que se debe optar por ellos solamente cuando exista una muy alta probabilidad que sean beneficiosos.
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