pésima memoria
Desde siempre fui consciente que mi memoria es pésima, de lo que recién ahora soy consciente es que en la memoria también reside la historia personal.
Ser desmemoriado –no me refiero a recuerdos inmediatos ni a lo necesario para trabajar o estudiar- jamás fue un motivo de preocupación porque concebí a la memoria únicamente como un lugar dónde residen los conocimientos, y a decir verdad no me interesa demasiado acumular conocimientos. Fue un gran error darle a la memoria un alcance tan limitado y tan específico, pero ya está hecho.
El registro de mi historia personal estaba alojado en las neuronas de mis seres queridos y cuándo necesitaba o deseaba saber qué había sucedido o, qué me había sucedido, recurría a ellos. Hoy sólo queda una tía mayor a quien poder consultar. Por suerte ella sí guarda recuerdos de los sucesos familiares, aunque con el paso de los años cada vez con menos claridad. El día que se vaya, una parte demasiado grande de mi niñez y juventud se irán con ella.
Tengo un compañero de trabajo de gran erudición, un tipo inteligente, muy instruido y con una memoria fuera de serie. Me gusta mucho escucharlo, las charlas con él son muy agradables, y es sorprendente la cantidad de conocimientos que su mente puede almacenar, pero no lo envidio en lo más mínimo. Lo que sí envidio es la claridad con que recuerda los sucesos de su vida, las anécdotas familiares, el detalle de sus trabajos, de los deportes que practicó, de los sitios que visitó, etc. Hay gente que tiene una historia para cada ocasión, Ignacio tiene dos o tres.
Llega un momento de la vida –a mí me ha llegado- en el cual el pasado pasa a tener mucha importancia, supongo que es porque se intuye que lo que vendrá no será demasiado trascendente, o no demasiado grato, o simplemente para contrariar todo lo que se dice –y digo muy habitualmente- acerca de vivir el presente y todas esas cosas que son muy sabias -y muy difíciles de aplicar-. Volviendo al tema, la historia de padres y abuelos está teniendo para mí una relevancia que jamás tuvo, y lamento ahora no haber escrito alguna especie de diario y sacado algunas fotos, porque hubiese sido mucho más sencillo armar el rompecabezas con la ayuda de algunos datos.
Recordar la historia personal no parece tener una importancia práctica, pero siento que es imprescindible para entender quién soy.
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