sobre gustos no hay nada escrito
Me estoy poniendo viejo y una muestra de lo que digo es que cada vez más me pongo molesto por insignificancias. Últimamente me molestan las justificaciones. Me molesta la gente que justifica cada una de sus elecciones, hasta las más pelotudas, como si realmente tuviesen una razón. Las elecciones son en la mayor parte de los casos irracionales, sólo son racionales cuando no hay preferencia entre las alternativas, cuando nos da lo mismo.
Cito un ejemplo ahora que se acerca el día del padre. Hay personas que les gusta regalar y a otras que no, pero cada uno de los grupos -los que gusta y los que no- justifican su elección como si fuera la correcta, no sólo la correcta, como si fuera la única aceptable. Todos sabemos que los gustos NO SE PUEDEN justificar, ni se pueden explicar, nos gusta porque nos gusta y nada más, “sobre gusto no hay nada escrito” dice el refrán. Te gusta el azul o te gusta el verde, las rubias o las morochas, la montaña o el mar, las recatadas o las atorrantas y no hay que darle explicaciones a nadie y aunque hubiese que darlas, si se es honesto no se van a encontrar. Pero no, el tipo dice que no le gusta regalar porque los regalos son un invento comercial, que el día del padre es todos los días, que el mejor regalo es una sonrisa, que después la gente se fija qué regalaste, si gastaste mucho o gastaste poco y otras pavadas semejantes. Del otro lado del mostrador, está el que dice que el regalo es una expresión de amor, que es una forma de demostrar que se pensó en la persona, que hace especiales a los días, que sino serían todos los días iguales, etc., y por eso regala y demás explicaciones que nadie pide.
“¿Qué te regalaron para el día del trapecista?”. “Nada”, sería la contestación necesaria y suficiente, pero nunca lo necesario y suficiente es suficiente, entonces, “no me regalaron nada porque en mi familia valoramos el cariño, y no las muestras materiales que nada significan y que pretenden sustituir el amor que falta, o quieren compensar culpas del pasado que….” Andá a la puta que te parió...
Yo me pregunto ¿cuál es el motivo para tanta justificación que nadie pidió? ¿por qué tenemos que demostrar que lo que hacemos está bien y que es lo correcto? ¿por qué no podemos aceptar que somos así, que tenemos gustos personales y que no necesitan estar sustentados por ninguna teoría?
“Yo practico natación porque es el deporte más completo y no tiene impacto en las articulaciones”. Todo eso es cierto, pero seguro que nada porque le gusta nadar, porque de otra manera no lo haría. Si fuera un apasionado por el montañismo, escalaría montañas aunque la probabilidad de accidente o muerte es alta.
Vuelvo a decir, elegimos racionalmente sólo cuando las opciones nos son indiferentes, todas las demás veces elegimos o actuamos de acuerdo a una matriz personal de gustos que no tiene explicación.
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