topos entre nosotros


El caso de Edward Snowden nos tiene a todos un poco paranoicos, a algunos más que a otros.

- Buen día don Carlos.

-Hola Robert -¿Buen día me dijo?, está lloviendo, ¿qué le ha visto de buen día? ¿por qué me ha dicho eso? ¿es que quiere confundirme? ¿qué razón puede tener? ya sé, me quiere desacreditar, ¿por qué?, no sé, eso no importa, me quiere hacer pasar por loco. Seguramente me estaría grabando y si le hubiese contestado “buen día” presentaría esa parte de la grabación como prueba de mi demencia. ¿Demente yo?, si soy completamente cuerdo y transparente. Hay mucho paranoico suelto, pero no yo. Pero ya me di cuenta maldito, conmigo no te la vas a ver tan fácil. ¿Habrá puesto cámaras en otro lado? ¡En mi casa, claro está! Pero ¿dónde? En la cocina, en el baño, en la habitación, en todos lados, la tecnología no tiene límites. El gran hermano, the Truman show, enemigo público. Sé todo lo que hay que saber para repeler espías. Siempre desconfié de ese tipo, se llama Robert, usa el pelo corto, es rubio y corpulento, un “marine” clásico, o un boina verde entrenado en espionaje, o un tipo de la temible CIA. Pero no podrán conmigo yankees.

- Hola Carlos, buen día!

- Qué tal Isaac - ¿Otro con el buen día? No voy a contestarte hijo de puta, o crees que no puedo distinguir a un agente del Mossad, lo único que me faltaba. Está visto que es una conspiración internacional en mi contra. Ya sé, es uno de esos topos que permanecen aletargados hasta que un código secreto los vuelve a la vida. Esa mirada pérfida te ha delatado Isaac, tampoco tú vas a poder conmigo. ¿Cuándo te despertaron? Vuelve a tu letargo no conseguirás nada de mí. Ahora ya veo todo claro, Ivan el vidriero es de la KGB y Willy del MI5. No es Willy, es William como Shakespeare, un súbtito inglés al servicio de Su Majestad, como 007, lo sospeché desde la primera vez que lo vi en el video club alquilando una de James Boing. Siempre lo dije, los servicios secretos están en todos lados.

Debo ir rápido a casa y deshacerme de la computadora, está llena de virus espías. ¡Fallaron imbéciles!, no tengo computadora. En los aparatos eléctricos y electrónicos están los micrófonos y los transmisores de ultrafrecuencia, lo ví en una serie.
Lavarropas, televisor, radio, acondicionador de aire, ya está todo en la calle, ¡escuchen ahora como hablan los transeúntes, espíenlos a ellos estúpidos!, jajajajajja, Carlos es demasiado listo para ustedes. Mucho trabajo pero ha valido la pena, la casa está “limpia”, ni un sólo artefacto ha quedado. Saldré a dar una vuelta para despejarme y festejar mi triunfo sobre las fuerzas del mal. Por suerte ahí viene mi querido hijo, la única persona en quien confío.

- Buen día, padre…







Comentarios

Entradas populares de este blog

despedidas

licencia para matar

Osho, simplemente estamos aquí, nadie sabe por qué