se acabaron las preocupaciones
"Dos amigos se encuentran casualmente. Uno de ellos estaba visiblemente preocupado. El otro le pregunta. ¿Qué te preocupa?. Estoy preocupado porque mañana debemos pelearnos con un grupo del otro barrio. No hay razón para preocuparse, lo tranquiliza. Sólo sigue este simple razonamiento: si ellos son un número menor no hay que preocuparse. Si son más, debes evaluar si la pelea es a puños o con armas. Si es a puños no hay que preocuparse, y si es con armas debes ver si es con armas de fuego o con armas blancas, si es con armas blancas no hay que preocuparse y si es con armas de fuego sólo presta atención a si tienen buena o mala puntería y si tienen mala puntería no hay que preocuparse.... ¿Y si tienen buena puntería?, pregunta el joven. Si tienen buena puntería... se acabaron las preocupaciones."
No tiene caso preocuparse, pero es imposible no hacerlo.
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