aceptarse
Nadie se cuestiona por ser no tan inteligente como Einstein o tan buen basquetbolista como Jordan, tampoco por no tener el valor de Mandela o la fortaleza de la Madre Teresa. Sin embargo, sí nos reprochamos no ser tan buenos profesionales como el vecino de enfrente, o tan resueltos como ese compañero de trabajo. No nos damos cuenta que aunque sean cercanos geográficamente, aunque los veamos todos los días, aunque compartamos almuerzos con cierta asiduidad, podemos ser tan distintos del vecino o del compañero como lo somos de Eintein o de Mandela. ¿Por qué será entonces que nos agobia no tener esa habilidad o esa personalidad? ¿Por qué deberíamos dar cierta talla, si nadie es responsable de ser como es, si cada uno tiene una esencia innata y además creció como creció? Uno debiera aceptarse tal cual es, sin que ello invalide hacer el intento de superarse en lo que sea posible.
Aceptarse es el primer paso, sin ese, todos los demás se hacen muy difíciles.

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