Casablanca



Nadie que tenga corazón puede olvidar Casablanca. Coincido que es una historia demasiado perfecta para ser cierta, pero todos tenemos la esperanza de ese tipo de romanticismo. Una película donde hasta los malos son buenos, y los muy  malos son predecibles. Una película romántica y profundamente moral a pesar del triángulo amoroso. Una película de lealtades, de renunciamientos y de personas invariablemente bien intencionadas.Una película de tiempos más civilizados.

Víctor Laszlo es el más perfecto de todos, incluso más que Rick. Víctor es valiente, idealista, confiado, confiable, capaz de perdonar y con una capacidad de amar más allá del engaño.

Ilsa es una mujer íntegra cuyo corazón es atraído por un hombre, pero que su consciencia y responsabilidad la ata a otro.

Rick, un tipo duro desencantado de la vida, está apenas un escalón por debajo de Víctor. No puede amar con tanta pureza como lo hace él, pero es un hombre valiente capaz de proezas cotidianas.

Los tres son capaces de renunciar a su felicidad personal frente a un fin trascendente como es la lucha por la libertad.

Completa el rubro el capitán Renault, un francés acomodaticio cuyas conveniencias terminan claudicando ante la amistad verdadera.

Hay otros personajes entrañables como Sam, el pianista,  el barman ruso que se emociona cuando Rick ayuda a una mujer dignísima, capaz de entregarse a él para ayudar a su esposo, y hasta Ugarte, un asesino miedoso, muestra cierta nobleza.
 
Una película inolvidable para los románticos incorregibles y para los esperanzados en un mundo mejor.


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