día de los enamorados


Pueden llamarme descreído, desencantado, aguafiestas, fracasado, envidioso, pueden llamarme como quieran, me da igual, pero no me van a sacar de la cabeza que esto de festejar San Valentín es una soberana estupidez, aquí, en la China, en la luna y en todos lados. Yo no sé de dónde le sale a la gente esas ganas de festejar cualquier cosa. Todos sabemos que el enamoramiento es algo efímero, como el sarampión, pero a nadie se le ocurre festejar que tiene sarampión y menos instituir el día nacional del sarampión. Cualquiera sabe que el enamoramiento es un estado de estupidez extremo que cuando se extingue ya es tarde, el tipo está casado, por lo tanto el enamoramiento es algo peligroso, queridos míos. Pregunto ahora ¿por qué festejamos algo peligroso? ¡Qué alguien me lo diga! Con esa lógica mañana vamos a festejar los terremotos. “El 15 de febrero se festeja el día de terremoto” ¿No me creen? Sólo esperen unos años y me cuentan después.
Supongo que conocen lo que se dice del matrimonio, “lo que están afuera quieren entrar y los que están adentro quieren salir”, bueno, el enamoramiento es el pasillo de entrada. Justifico la curiosidad de quienes no lo han recorrido, pero no justifico de ninguna manera a los que, habiéndolo transitado, no advierten a los incautos. ¿No existe la solidaridad? Respuesta: No existe. Esa es la prueba concluyente que hay mucha maldad en este mundo. Pero no me quiero ir por las ramas, reitero: es una burrada festejar el día de los enamorados, y no es que tenga nada contra San Valentín. No sé nada de él, pero seguro que era un buen tipo, tan buen tipo que lo convencieron para ser el sponsor de semejante paparruchada.




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