por todas aquella chicas…


Por todas aquella chicas que fingieron un orgasmo para vernos felices”, decía Carlos a la hora de brindar. Otros brindan por la paz, por el amor, por volver a encontrarse, “por muchos años más”, pero él brindaba por ellas y yo hago mías sus palabras.

Fingir un orgasmo es a lo que yo llamo solidaridad, que no me hablen de donar sangre. Fingir un orgasmo encierra un cariño profundo, mucho más si es bien fingido, con gritos y movimientos espasmódicos.

Yo tuve una novia que estoy seguro fingía sus orgasmos, lo digo porque la escuché practicar en el jardín de la casa un día que llegué antes. No me avergüenza admitirlo, si la mismísima Meg Ryan dio una muestra de lo que se puede hacer con un poco de imaginación en “Cuando Harry conoció a Sally”.

Hay hombres que dicen que ninguna mujer tuvo la necesidad de fingir con ellos. Qué no me hagan reír que tengo un pariente enfermo. 

Todas las mujeres fingen orgasmos, salvo la esposa de Motumbo.




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