Mi última novia me dejó por Twitter. ¡Por Twitter!, la muy boluda se quiso hacer la tecnológica… y la tecnología no va para esas cosas. No me van a creer, pero se me sumaron catorce seguidores. Al menos se despidió, y no como Marta que me dijo que iba al baño y se escapó por la ventana de atrás, eso sí, una vez que había comido entrada, plato y postre. Me olvidaba, también dos vueltas de café ¡qué caradura! No puedo quejarme porque “el que a hierro mata a hierre muere”, y yo también hice de las mías, como esa vez que le hice creer a Julia que me había muerto. ¡Qué boludo! Si vivimos en el mismo barrio, alguna vez nos teníamos que cruzar. U n día nos cruzamos y me puteó de arriba abajo, pero lo hizo sólo por despecho, porque un amigo me había contado que la misma noche de mi muerte se fue a encamar con Cacho. ¡Qué atorranta!, yo recién muerto y la mina garchando. Lo bueno es que me di el gusto y se lo dije en la cara. ¿Cómo te enteraste? me preguntó. ¿Les parece?, me caga el día...
Comentarios
Publicar un comentario