abrir la mente
"Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte..."
Nos educan en mil cosas que jamás utilizaremos –recuerdo a las ecuaciones diferenciales en derivadas parciales y también recuerdo conceptos tales como entalpía y entropía, ¿para qué me ha servido saber eso?- y nos dejan un tremendo vacío en aquello que será el pan nuestro de cada día.
En algún momento –bastante antes de morir, preferiblemente- alguien nos debería hablar de la vida. No de todo, sólo de los temas básicos, aquellos que nos ayuden a ver el panorama completo. Sabemos que no hay verdades absolutas, pero eso debería impedir que puedan mostrarnos que existen verdades diversas. Si no permiten manejar a alguien que jamás subió a un vehículo ¿por qué nos dejan salir a los caminos de la vida sin enseñarnos antes los rudimentos básicos? La familia brinda cierta educación, pero la mayoría no hemos nacido en un hogar de filósofos ni de psicólogos. Los padres hacemos lo que podemos, pero estamos presos de nuestro desconocimiento y de nuestras miserias. Los preconceptos son una cárcel, la ignorancia es una cárcel de la que nos debieran ayudar a escapar. Ser injustos nos condena. Si fuésemos conscientes del sufrimiento y la infelicidad que entraña las visiones rígidas y los comportamientos miserables haríamos lo imposible por liberarnos de ellos.
Yo creo que las terapias psicológicas curan –cuando curan- porque ayudan a ver. A veces alcanza con ver que existen otras opciones. Estamos demasiado imbuidos de la idea de la verdad única y ese dogma es incompatible con las relaciones fluidas. Los dogmas son incompatibles con la felicidad.
Partiendo de lo más básico ¿alguna vez alguien nos ha dicho por qué algo está bien y por qué algo está mal? Sólo nos dicen lo que está bien y lo que está mal, pero no por qué. La mayor parte de estas definiciones son dogmáticas. “No matarás”, pero ¿no matarías a un asesino serial si es la única forma de detenerlo?
¿Está bien la poligamia? Bien para los musulmanes y mal para los católicos. ¿Quién tiene razón? y ¿por qué? ¿Alguno tiene razón, los dos la tienen, o ninguno?
¿Se deben contar todo entre los conyugues o en una pareja debe existir un espacio para la intimidad personal? ¿Existirá una sola respuesta o dependerá de cada pareja?
¿La muerte propia es un derecho? ¿Cuál es nuestra responsabilidad social, más allá de lo que determinan las leyes?
¿Cuál es el sentido de la vida? Nadie lo sabe, o tal vez sea algo que varía de persona a persona, no importa no tener una respuesta, en ocasiones con plantearse la pregunta es suficiente.
Las religiones ayudan porque tienen una visión moral de la existencia, pero es una moral religiosa que es dogmática en el fondo. Yo creo que la moral termina siendo un asunto particular, un asunto de creencias personales. Para mí, la moralidad de un acto lo determina la intención con que fue realizado, pero esa es mi visión particular y válida sólo para mí.
Alguien debiera ponernos en carrera, yo quisiera que alguien nos ayudara a plantearnos estas cuestiones por primera vez, no digo a resolverlas, porque la mayoría de ellas no admite una solución que sea válida para todos, pero ponernos a pensar en esas cuestiones es comenzar un camino que nos hará la vida más plena.
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