EL HIJO DE LA NOVIA




Los padres de Rafael no se habían decidido a contraer nupcias a pesar de haber pasado su vida juntos. La madre de Rafael sufre una enfermedad mental que la ha sacado de la realidad. Ante esa circunstancia el padre de Rafael, también un hombre mayor, desea casarse con ella para cumplir su sueño. Rafael había solicitado permiso a la iglesia para que el matrimonio de sus padres pudiera concretarse. El que sigue es un diálogo simpático y realista entre Rafael y el sacerdote. Resalto aquello que considero una verdad obvia que inexplicablemente nadie transmite a tiempo.

IGLESIA. INTERIOR. DÍA.
PADRE : Bienvenidos amados hermanos…bienvenidos amados hermanos…bienvenidos amados hermanos…
MONAGUILLO: A la casa del señor.
PADRE : Ya sé, ya sé. ¡Ah! Velvedere, estaba probando el nuevo sistema de sonido. Quedó realmente omnipresente.
RAFAEL: Sí, muy lindo, muy lindo…yo venía por lo de mi papá.
PADRE : Ah, sí, sí, hablé con la Curia, llegué a hablar con la Suprema Corte del Derecho Canónico.
RAFAEL: ¿Y?
PADRE : Quedaron todos sumamente conmovidos con la historia de sus padres. Es más, le cito textualmente lo que sobre su padre me dijo el doctor-barra-obispo monseñor Colombo. Me dijo: “Este hombre no necesita a dios, este hombre es dios”. Ja, ¿qué le parece?
RAFAEL: Que no nos dan el permiso.
PADRE : Con todo el dolor del alma le garantizo que… Rafael, el matrimonio además de ser un sagrado sacramento es un contrato y como todo contrato tiene tres condiciones: discernimiento, intención no espúrea y libertad. Y bueno, lamentablemente su madre no tiene discernimiento.
RAFAEL: No, no, no, no, yo no le puedo decir esto a mi papá, es un hombre mayor. Escúcheme, dios tiene que entender, él también es un viejo.
PADRE : Dios no es viejo ni joven, ni hombre ni mujer, ni blanco ni negro.
RAFAEL: No, ese es Michael Jackson, padre. Escúcheme, lo tendría que ver a mi papá, parece que tuviera 20 años de nuevo.PADRE : Bueno, si quiere puedo hablar con él.
RAFAEL: Pero ¿qué le va a decir? ¿Qué le va a hablar de discernimiento a un hombre que sigue enamorado después de 44 años? Honestamente, padre, ¿usted cree que las siete parejas que se vienen acá a casarse por sábado tienen discernimiento? No le da ganas a veces de decirles: “No chicos, tu pareja no es lo maravillosa que vos te crees que es. Este tiene una cara de chanta infernal, ella no va a ser tan comprensiva dentro de tres años”. ¿Por qué no me pidieron discernimiento a mí cuando me casé? ¿Sabe la mala sangre que me hubiera ahorrado? No, cuando me casé completamente víctima del amor, algo con lo que ustedes trafican hace 2000 años, me recibieron con los brazos abiertos. Diez años después, ya totalmente en mis cabales y con un discernimiento espantoso, me quiero separar y me dicen “no, ahora no se puede”. Por favor, padre, ¿ahora resulta que para ser católico hay que razonar? Mi mamá no razonaba cuando la bautizaron, pero ese momento no importó, había que aumentar la clientela, ¿no? El primero te lo regalan, el segundo te lo venden y después se borra.
PADRE : Nadie se borra, y mucho menos la Iglesia. Dios te acompaña a todas partes, hijo.
RAFAEL: Si, pero siempre pago yo, padre, alguna vez podría invitar la casa.
PADRE : Hay una opción, se llama sanamiento en raíz, es un trámite que consiste en considerar la fecha de civil como comienzo de la unión.
RAFAEL: Mi papá no quiere un trámite, padre. Pero, ¿no se da cuenta? Él lo único que quiere es cumplirle el sueño a mi mamá que era casarse por la Iglesia ¿Cómo no se da cuenta, padre? Es un acto de amor del que yo no soy capaz. Mire que flor de slogan se están perdiendo, 44 años de amor, lo tendrían que poner en un póster en vez de darle la espalda.
PADRE: Yo voy a hablar con tu padre, él va a comprender, hijo. Eh, ¿no te sentís bien? Tranquilo, recuéstate. Gabriel, dale, llama a un médico, ¡no te quedes parado!

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