cuerpo, mente y espíritu (primera parte)


Cuerpo, mente y espíritu. Parece que estas con las “partes” constitutivas del todo, y como yo no tengo mejores datos para aportar acepto esa división.
Con lo del cuerpo no hay mayores discrepancias, todos sabemos a que nos referimos cuando hacemos alusión al cuerpo, pero respecto a mente y espíritu la cosa no es tan simple. Adelanto que no conozco nada de este tema –como de la mayoría- por lo cual nadie espere aprender nada. El que siga leyendo se encontrará con el punto de vista de un argentino. En Argentina todos somos directores técnicos, todos somos médicos y como verán también filósofos.
La mente es la parte con que nos identificamos, con la que pensamos, resolvemos algunos problemas y creamos muchos más y parece que su residencia es el cerebro.
El espíritu sería algo etéreo, dorado y liviano que tiene que ver con Dios, aunque la mayoría no sabemos bien cómo ni por qué. ¿Para qué está el espíritu? No sé. Supongo que es lo que sigue vivo cuando uno muere y es lo que va al Cielo o al Infierno para los católicos y lo que vuelve a encarnarse para quienes creen en la reencarnación.
Yo me pregunto dónde estoy, ¿en la mente, en el cuerpo o en el espíritu?. No sé, pero por lo que he leído últimamente estoy comenzando a pensar que no estoy en la mente, si bien parece que uno está en la mente o que uno es su mente. Yo entiendo a la mente como el kit de supervivencia con el que venimos dotados. En mi visión freaky tiene dos partes: una es el sistema operativo que controla el cuerpo, porque hay una cantidad de funciones del cuerpo que la mente controla en forma automática –suerte que las controla en automático porque con lo pelotudo que soy si tuviese que controlarlas yo ya estaría muerto hace tiempo-, me refiero a la respiración, el latido del corazón, etc., y la otra es el software que controla lo que hacemos.
Yo me quiero referir a ese software, que por simplicidad y por desconocimiento llamaré mente. Yo digo que la mente está preparada para la supervivencia y no para la felicidad y ese es un gran problema, porque hay una parte nuestra que quiere ser feliz. Y ahí surge natural otra pregunta ¿dónde está la parte que quiere la felicidad, en la mente, en el cuerpo o en el espíritu? Touché, mes amis. No sé, pero ¿es necesario saberlo? Yo creo que no es necesario a los fines prácticos, uno puede analizar todo esto con la teoría de la caja negra. ¿Qué es esa teoría? Recurro a Wikipedia “La caja negra es una metáfora para designar aquel elemento estructural de un modelo abstracto sobre el funcionamiento de un sistema que se halla entre la entrada (input) y la salida (output) ... el contenido de la «caja negra» inexplorable (o no interesante), que no es susceptible definir de manera operacional, ni de medir directamente con instrumentos científicos…
Resumiendo, hay una parte que quiere ser feliz y otra que quiere estar segura, cuando la felicidad y la seguridad se obtienen con la misma decisión, el sol brilla y la vida sonríe con simpatía. Cuando no es así…
Esto es sólo el principio, así que seguirá. Ánimo



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