humanas diferencias



Es normal ser diferente, todos lo somos. Somos más de siete mil millones de seres únicos. Es imposible ser totalmente igual a otro y además nadie es responsable de sus preferencias.
El mito que el amor todo lo puede se ha instalado en el inconsciente colectivo. El "amor verdadero" todo lo puede, pero los amores verdaderos son verdaderamente raros. El amor -posible y humano- no elimina los efectos de las diferencias, una verdad obvia que como todo lo obvio es soslayado. En la pareja deben existir coincidencias, muchas, muchísimas. Si no las hay el fracaso es inevitable. Hay veces que no hay posibilidad de coincidir, porque coincidir exigiría capitulaciones inaceptables. ¿Qué hacer? Respetar y aceptar, y en el extremo tener la valentía de decir adiós. Porque si no se puede, no se puede. Es imprescindible hablar claramente y en el tiempo adecuado. 
Las personas no aceptamos de buen grado las discrepancias, las percibimos como si el otro se empecinara en llevarnos la contra. No es eso, es sólo que piensa distinto, que siente distinto, que tiene distintos gustos y distintas necesidades.
La no aceptación de las diferencias es la responsable de infinidad de disgustos. ¿Por qué el otro debería hacer lo que yo deseo o yo lo que el otro quiera? No hay ninguna razón, pero no estamos acostumbrados a la libertad, ni a darla, ni a ejercerla. El otro es como es, y le gusta lo que le gusta, y yo también.

Comentarios

Entradas populares de este blog

despedidas

licencia para matar

Osho, simplemente estamos aquí, nadie sabe por qué