el Enmascarado ataca de nuevo


Por suerte me lo he tomado a risa, pero verdaderamente hay cosas que son para llorar. Aunque en realidad no habría que sorprenderse porque los seres humanos somos bastante raros y algunos más raros aún. Digo esto porque acabo de leer un blog, que no viene al caso identificar, cuyo propietario ofrece un relato de su autoría como regalo de reyes. ¡Hay que tenerse fe para decir eso! A mí me cuesta entender tanta petulancia. Puedo entenderlo de Sábato o de Saramago, pero no de alguien como nosotros que escribimos porque tenemos ganas y no por nuestra calidad literaria, precisamente. Estuve tentado a escribirle que si quiere hacerme un regalo que me envíe una barra de chocolate, pero no vale la pena. El problema es que si sigue con el mismo criterio supongo que para la próxima fecha importante nos querrá favorecer con una foto suya vía email. ¡Hay que ser caradura! Y esto me hace recordar a la autora de un blog que había organizado un concurso de relatos. El ganador de ese concurso tendría el alto honor que su escrito fuera publicado en el blog de esta señorita. ¿Ese es un premio? ¿A ustedes les parece? Hablaba de publicarlo como si su blog se tratara de la Editorial Planetao del New York Times. ¡Qué lo invite a cenar con su familia o qué le regale una corbata o un pañuelo, pero no semejante estupidez! ¿alguien puede explicarme que tipo de estupefaciente consumen estas personas?


Comentarios

Entradas populares de este blog

despedidas

licencia para matar

Osho, simplemente estamos aquí, nadie sabe por qué